El qué, el cómo y el resultado :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

El qué, el cómo y el resultado

Todos sabemos esto, pero pocos lo queremos afrontar, porque esto implica que tendremos que abandonar la vida que tenemos, dejar a un lado lo conocido y aventurarnos en un futuro donde lo único que tenemos son sus promesas.

Romanos 15:21 Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán.

El qué

Por si aún nos quedan dudas, el QUÉ es el encargo de Cristo a cada creyente, sin excepción:

Jesús nos dijo:

He recibido toda la autoridad, por esto les mando que vayan y prediquen mi evangelio a todas las personas, hagan discípulos míos en todos los pueblos, pastoréenlos  y sean mis testigos, glorifiquen a Dios aun con sus vidas y síganme, en el lugar donde viven, en su pueblo, en su nación y hasta el último rincón de la tierra.

Esto lo harán, predicando el arrepentimiento y perdón de pecados por el sufrimiento, la muerte y resurrección de Cristo, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todos mis mandamientos y el  que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado.

Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos y, aunque beban cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Hagan estas cosas por amor a Mí y a las personas, con el poder del Espíritu Santo, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

Que así sea.

Mateo 28:18-20, Marcos 16:15-18, Lucas 24:46-49, Hechos 1:7-8, Juan 21:15-19

Todos somos ministros, todos lo que creen en Jesús reciben vida eterna y junto con ella una comisión ha llevar su salvación hasta donde podamos, con todas nuestras fuerzas, corazón, mente y recursos. Pablo lo sabía y lo asumió, simplemente eso, podemos verlo en la siguiente declaración:

Romanos 15:15-16 Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.

Mi esposa y yo hemos sido encargados de levantar un plan piloto misionero para llevar el mensaje de Jesús más allá de nuestra ciudad, a las diferentes provincias de nuestro  país, esta es una tarea que para muchos sería sencilla, pero en nuestro caso no lo es tanto, necesitamos de tus fuerzas, de tu inteligencia, de tu tenacidad para lograr esto, somos simplemente una familia, con trabajos, responsabilidades, hijos que van a clases, etc. Tu mandato no se discute, solo se lo logra, aunque nos toque ganarlo todo o perderlo todo.

El cómo

¿Cómo levantar un movimiento misionero que lleve las buenas nuevas acerca de Jesucristo y levante discípulos en cada pueblo del Ecuador y a cada nación de la tierra?

La respuesta es clara, no es fácil pero es clara, “Haz lo mismo que yo hice” dice Jesús,

Llamo a 12 para que estuvieran con Él y al mismo tiempo que recorrió todo Israel anunciando el mensaje de salvación.

“Haz lo que hizo Pablo” dicen las escrituras,

Llamo a unos pocos para que estuvieran con Él y al mismo tiempo que recorrió todo el mundo conocido anunciando el mensaje de salvación.

Otra vez podemos ver en Pablo un ejemplo de cómo hacerlo, con esfuerzo, haciéndolo, saliendo de nuestra comodidad, con integridad:

Romanos 15:20-21  Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: “Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán”.

El resultado

Lo hizo, pudo terminar el encargo que recibió, esperamos en tu gracia poder decir lo mismo

Romanos 15:17-19 Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.

Ayúdanos Señor a extender tu gloria y tu gracia, heme aquí, yo iré.

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