Tengo malas noticias: Dios es Bueno :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

Tengo malas noticias: Dios es Bueno

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Muchas veces me ha pasado, invito a alguien a una reunión cristiana y de repente en la puerta mi invitado se niega a entrar. Al principio muy cortésmente da una excusa sencilla, que está cansado, que tiene que dormir porque mañana tiene trabajo (aunque sean las 5 PM), que de repente recordó que alguien lo está esperando, etc. Todo tipo de excusa se escucha en la puerta de una iglesia, y si nosotros insistimos, nuestro querido amigo puede acabar siendo grosero, y como una mula se negará tozudamente a entrar.

Romanos 13:3-4 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.

¿Por qué las personas tienen miedo entrar a una iglesia?

Se nota a leguas que ni ellas mismo lo saben, y no lo reconocen, simplemente quieren huir, aun cuando uno de los lugares mas agradables de la tierra es una congregación cristiana.

Otra cosa común es que cuando invitas a una persona a un grupo cristiano, ella no quiera ir porque piensa que la van a juzgar.

Y ni que hablar de un campamento o “encuentro”, el rechazo es automático y sin razón.

Salvando las objeciones reales, dadas por los malos ejemplos de cristianos. ¿Por qué nos da miedo encontrarnos con Dios?

Cuando creí en Jesucristo y comencé a seguirle, uno de los deseos mas grandes que tenia, talvez el mayor, y hasta ahora lo es, era el poder ver cara a cara a Jesús; yo había leído y escuchado historias acerca de personas que el día de hoy han visto a Jesús, se les ha aparecido, ya sea en sueños o despiertos, solos o con otros testigos, y yo también quería verlo (aun lo quiero), así que un día, estando solo en mi casa me dije: “Hoy voy a ver a Jesús, no saldré de esta habitación, oraré, lloraré, clamaré y esperaré hasta que Él se presente”, y me puse a orar con todas mis fuerzas, coloque una silla en el centro de mi cuarto y de rodillas rogaba que Jesús se mostrara a mi.

Pasaron las horas y yo continuaba en mi oración, diciendo “Yo te quiero ver, yo te quiero ver”, de rodillas frente a esa silla vacía, no había cohibiciones porque el departamento estaba vacío, todos habían salido y yo eché llaves, para poder orar con libertad. Continuaba postrado con mi rostro a la silla y de repente sucedió… pero no como yo esperaba…

Yo anhelaba tanto ver a Jesucristo cara a cara, pensé en que lo abrazaría, le daría las gracias por la obra de la cruz, reiría de felicidad, esas eran las cosas que yo esperaba mientras oraba “Yo te quiero ver, yo te quiero ver, muéstrate a mi”, cuando escuche un caminar detrás de mi.

Estoy seguro que no había nadie en casa y que yo era el único que tenia llaves para entrar, así que lo que escuche claramente a mis espaldas estaba y estoy seguro que no fue una persona, no fui yo, no fue un animal que se metió a la casa, vivo en un cuarto piso, fue alguien que no estaba allí y en un instante estaba…

Y mi reacción fue lo que menos esperaba, al saber que Él estaba en la misma habitación que yo, se me heló la sangre y me quede paralizado, el terror fue tal que no podía voltear a ver a quien estaba atrás de mi y aunque parezca increíble supe que mi corazón se detuvo, el terror me invadió y por varios minutos me quede sin aliento, no podía respirar y cuando por fin pude hacer algo, enterré mi rostro contra el piso llorando y temblando de miedo, unos 10 minutos después, mas calmado pude regresar a ver pero Él ya se había ido.

En esos momentos no pude pensar en nada, el miedo me invadió, pero ¿miedo a que?, ¿miedo a Dios?, ¿miedo a mi Salvador?, pues si, lo mismo que siente una persona en las puertas de la iglesia, lo mismo que sienten algunos al tomar la Biblia en sus manos, el terror que sitió el pueblo de Israel frente al monte Moriat cuando Dios les hablo audiblemente, un poquito de ese terror fue lo que sentí.

¿Por qué tememos a Dios?

La respuesta es que muy en el fondo sabemos quien es Él y quienes somos nosotros, cuando nos acercamos realmente a Él nos sentimos indefensos, desprotegidos y tememos; cuando estamos en Su Presencia sabemos que estamos a merced de Su Voluntad, es una sensación terrible, somos menos que un insecto frente a un hombre, y reaccionamos igual, huimos.

Y ¿Por qué le tememos a Dios?

Le tememos a Dios porque Él es Bueno, si, es Perfectamente Bueno y Perfectamente Santo, y cuando lo vemos o lo sentimos sabemos lo que somos, somos Malos y Pecadores y allí podemos entender que Dios aborrece la maldad y si nos presentamos ante Él o Él viene a nosotros el resultado será inevitable, seremos destruidos.

Lo supo Adán y cada hombre después de Él, y es por eso que huimos de Dios, todos los demás motivos son solo una racionalización de este miedo, y es por eso que el hombre, en todo lugar y en todo tiempo, desea acercarse a Dios y al mismo tiempo huye de Él, crea religiones que con sacrificios tratan de aplacar la ira de Dios y a la vez acercarse a Él, es por eso que los científicos en ultima instancia prefieren creer que el universo vino de la nada a admitir que tuvo que ser creado por algo o alguien anterior a el.

Leía declaraciones de acerca de el libro “El Gran Diseño” del científico Stephen Hawking “el universo puede ser y será creado de la nada.”, frase sostenida por infinidad de razonamientos y teorías que concluye eso, que de la nada, el vacío absoluto donde ni siquiera hay vacío, no hay tiempo, no hay espacio, de la nada salió todo lo que existe e inevitablemente entiendo que eso es la mejor hoja de parra con la que el hombre pudo esconderse hasta hoy, pensar que todo lo que existe salio de la nada, que la energía, la masa, el tiempo y el espacio no existían y luego existieron sin una causa, sin una fuente, es la ultima religión. Y muchos prefieren creerla aun sin conocerla porque es una mentira menos terrible que la verdad. Realmente son Malas Noticias, así que muchos nos tapamos los oídos y cerramos nuestros ojos a esta realidad: Dios es Bueno.

Isaías lo dijo: “¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos”. Isaías 6:5

Tememos a la autoridad porque sabemos que de ella viene el castigo y tiene el poder y la obligación de castigar la maldad…

Tengo mejores noticias: Dios es Bueno

Pero si la idea de Santidad, Poder y Bondad que viene junto con Dios provoca en nosotros temor, en Él provoca Amor, y el ser humano ha perdido la capacidad de entender una gran verdad, Dios es Amor.

Y por causa de este amor Dios mismo solucionó el problema de nuestra maldad, se hizo cargo de nuestro pecado, para que podamos acercarnos confiadamente hacia el Trono de la Gracia, para que podamos recibir el oportuno socorro.

El verdadero amor hecha fuera todo temor y esto fue lo que pasó, lo que Jesucristo hizo en la cruz es suficiente para quitar el temor, para satisfacer la justicia divina y, paradójicamente, la justicia del hombre. El pagó.

Isaías 53 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

De la cárcel y del juicio fue quitado; y su generación ¿quién la contará? Porque cortado fue de la tierra de los vivientes; por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y dispúsose con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; porque nunca hizo él maldad, ni hubo engaño en su boca.

Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole á padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Del trabajo de su alma verá y será saciado; con su conocimiento justificará mi siervo justo á muchos, y él llevará las iniquidades de ellos.

Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los perversos, habiendo él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores.

 

One Response

  1. ), también conocida como la muerte de Dios, es usualmente atribuida al filósofo alemán Friedrich Nietzsche . Sin embargo, la encontramos antes en Hegel ( Fenomenología del espíritu , FCE, 435). Se refiere al colapso de las ciudades estado y su orden autónomo. Es un momento que se expresa plásticamente en el panteón romano, recinto circular que reunía todas las deidades de las provincias sin conceder preeminencia a ninguna. «Dios ha muerto» es una frase dolorosa, que sirve como expresión de una de las figuras del Espíritu, denominada «Conciencia desventurada»: «es el destino trágico que reúne todos aquellos dioses individuales y todos aquellos atributos de la substancia en un panteón, en el espíritu autoconsciente como espíritu» ( ibid . p. 436). Es una figura o momento espiritual, incomprensible al margen de su contrario dialéctico, la «conciencia cósmica», que simboliza la liberación del espíritu de las formas anquilosadas en las que estaba preso por los diversos órdenes mitológicos y teocráticos, que aglutinó el Imperio romano: «la ausencia total de terror, la ausencia de esencia de cuanto es extraño, y un bienestar y un sentirse bien de la conciencia, tales como no se encontrarán nunca ya fuera de esta comedia» ( ibid . p. 433).