Puertas Eternas :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

Puertas Eternas

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Estas puertas eternas están mas allá de las estrellas, reservadas para el único Vencedor, el Rey de Gloria, el Fuerte, el Valiente, el Poderoso en batalla, aquel humano, que venció como humano, pero al mismo tiempo era el creador de esas puertas, alguna vez el salió por esas puertas a buscarnos, dejando atrás una gloria que le pertenecía y se cerraron a sus espaldas esperando su regreso, y volvió de la muerte a ocupar su lugar, su nombre…

Las personas podemos discutir por propiedades, cosas, el derecho a la propiedad privada es un fundamento de nuestra sociedad, parte del sistema de cosas, y está tan arraigado que en verdad pensamos que tenemos derecho sobre algo, pero la verdad no es así. Tengo 2 hijos y una de las premisas para su educación es reconocer la real propiedad de las cosas, al primero de mis hijos lo cuidamos mucho en este aspecto, así que hasta los 3 años el no había escuchado la palabra MIO, poderosa palabra, terrible en la boca de un niño, un día fuimos de visita a la casa de un primo y su niña le explico perfectamente y con ejemplos el significado de dicha palabra a mi hijo, termino la visita en llantos, tanto de la hijita de mi primo como de mi hijo, y en el camino de regreso me vinieron regañando acerca de que le estaba yo enseñando al niño.

La sociedad dice: Esto es tuyo, esto es mío, respeta lo mío, yo respeto lo tuyo.

Lo que yo le enseño a mis hijos: Nada es tuyo, todo es de Dios, el nos lo presta para que lo usemos, pero solo somos administradores, los que usan las cosas.

Y no son simples palabras, así es como estamos construyendo mi esposa y yo el corazón de nuestros hijos, porque hemos entendido esto, Dios es el dueño absoluto de todo, porque Él lo creó, le pertenece, inclusive algo tan intimo como nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, nuestro corazón. Esto va en contra de lo que la mayoría piensa, por ejemplo, veo por toda la ciudad rótulos feministas que dicen “mi cuerpo es mío, yo decido”, y aunque comprendo lo que quieren decir no estoy de acuerdo… Todo y todos tienen un dueño, por derecho legal de propiedad de autor, por ser el quien invirtió, ser dueño de los materiales, el tiempo, el espacio, la energía que lo sostiene, todo. El Salmo 24 de David empieza así, estableciendo el derecho legal final de Dios sobre todo lo que existe:

De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos.

Luego, David, el escritor plantea una pregunta con truco, un pregunta que si somos estrictos, de las 100.000.000.000 de personas que han vivido en la tierra durante toda la historia, según la Scientific American con cálculos del demógrafo Carl Haub, ninguna podría cumplir con estas condiciones, ninguna, excepto una vida excepcional.

¿Quién subirá al monte de Jehová?, ¿Y quién estará en su lugar santo?

Cuando habla del monte de Jehová, David no se refiere al monte Hebrón ni a cualquiera de los montes del mediterráneo, habla de acercarse al trono de Dios, en ese lugar ubicado mas allá de los cielos, fuera del espacio tiempo, donde el creador de todo habita, el Lugar Santo, y David el profeta declara  4 condiciones y atributos de aquel que tiene acceso al rostro de Dios, específicamente un hombre, un humano.

El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.

¿Qué hombre tiene las manos limpias?, todos y cada uno de nosotros en algún momento sentimos la misma sensación que Pilato, la cual quiso calmar con un lebrillo de agua y una toalla, pero así como las palabras, nuestros actos nos denuncian, y nadie tiene las manos limpias, todos hemos participado alguna vez de una injusticia, todos hemos tomado lo que no nos corresponde o hemos agredido a alguien con nuestros actos y aunque podamos lavarnos las manos por fuera, están llenas de injusticia ante Dios

¿Y que de nuestro corazón?, todos hemos sentido envidia, en lo secreto de nuestro corazón la lujuria tuvo alguna vez y tiene su lugar, la ira, la idolatría enturbian nuestra alma hasta parecerse mas a una cloaca que a un río limpio.

¿Qué será elevar nuestra alma a cosas vanas?, es el desear algo que realmente no es útil, no merece nuestro anhelo, cuantos no deseamos riquezas, o fama, o la belleza de una mujer, o vernos mejor que los demás, o que nuestra fuerza, inteligencia, apariencia, situación económica, sean superiores a las de otros, ¿no es esto vanidad?, la palabra vanidad viene, precisamente de la palabra vana, que significa sin sentido, sin propósito, sin importancia, estéril, y el ser humano vive corriendo precisamente tras eso, tras lo estéril

¿Quién no miente?, esta pregunta se contesta sola, todos alguna vez, sino siempre somos enemigos de la verdad, ofrecemos y decimos cosas que no hacemos.

¿Tal vez un bebé no nacido cumpla estas condiciones?, talvez, no lo sé, por una parte el nunca tuvo la oportunidad de cometer estos actos, pero por otra, si hubiese alcanzado la edad necesaria, sin lugar a dudas lo hubiese hecho y esto le sea contado, al final no lo sé, esta escrito que el Reino de los Cielos es de ellos y de los que son como ellos.

Lo que si sé es que hubo un hombre excepcional, una vida perfecta, que en este mundo una vez existió un par de manos que no tuvieron culpa, que durante 33 años solo hicieron lo bueno, sanaron, curaron, protegieron y finalmente fueron traspasadas por el hierro de las manos de los demás. También existió un corazón puro, que nunca envidió, que nunca odió, que amó, mas allá de lo que podemos imaginar, mas allá de lo que toda la humanidad junta amó. Y este ser humano excepcional no corrió tras vanidades, nunca puso sus anhelos ni deseos en otra cosa que ser fiel a su Padre y el bienestar de los demás, desechó totalmente su propio bienestar por nuestra causa, hizo suya cada necesidad, cada dolor, cargo sobre si nuestras culpas y las pagó, en su totalidad. Y fue tan fiel a la verdad, cumplió su palabra de una manera tal que pudo decir: “Yo soy la Verdad”.

El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación.

Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.

Selah

Este ser humano excepcional entró por derecho propio al tabernáculo celestial, con sus manos heridas a pedir su recompensa, lo extraño e incomprensible es que la reclamó no para él mismo, la reclamó para su generación, para el Engañador, para el Tramposo, para el Jacob que tu y yo somos. Y el salmista pone un Selah diciéndonos “Medita en esto”

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas.

En un principio pensé al leer esta porción acerca de las puertas en la entrada del Rey en la ciudad de Jerusalén, pero no, definitivamente estas puertas eternas están mas allá de las estrellas, reservadas para el único vencedor, el Rey de Gloria, el Fuerte, el Valiente, el Poderoso en batalla, aquel humano, que venció como humano, pero al mismo tiempo era el creador de esas puertas, alguna vez el salió por esas puertas a buscarnos, “nadie ha visto al Padre, solo el Hijo”, dejando atrás una gloria que le pertenecía y se cerraron a sus espaldas esperando su regreso, y volvió de la muerte a ocupar su lugar, su nombre “Yo Soy”:

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, el es el Rey de la gloria.

Medito en esto y me parece la historia mas sublime, que nunca se contó… todavía no la entiendo por completo pero se que es verdad.

Selah

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