¿Crees que Dios no lo verá? :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

¿Crees que Dios no lo verá?

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El domingo me dirigía a encontrarme con una estudiante de ingeniería civil, quien esta en ultimo año, es madre soltera y le ha costado muchísimo llegar hasta el ultimo semestre de la carrera, yo llevaba el dinero para pagarle por unos cálculos estructurales que hizo para el diseño de mi casa. Llegue al restaurante y le cancelé con un cheque, le pregunte ¿Cómo estas? y en ese momento ella me contó, con lagrimas lo que le sucedía. Un profesor se había dedicado reiteradamente a hacerle la vida difícil a cuanto cristiano llegue a sus dominios, confrontaciones frente a los compañeros, frases despectivas acerca de los cristianos y su Dios, insultos, propuestas, etc.

Esto unido al hecho que este profesor extorsionaba a las chicas del curso para que salgan con el a divertirse, a alguna discoteca, cervezas y luego otras propuestas. Esta chica dio testimonio de un joven que esta en la misma aula y es un hijo de pastor, que lleva tercera matricula y este profesor le ha prometido dejarlo de año y que pierda la carrera.

Romanos 12:17-19  No pagando a nadie mal por mal; procurando lo bueno no sólo delante de Dios, mas aun delante de todos los hombres. Si se puede hacer, cuanto es posible en vosotros, tened paz con todos los hombres. No defendiéndoos a vosotros mismos, amados; antes dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.

¿Cómo debe reaccionar un cristiano frente a esto?, ¿aquí se aplica lo de poner la otra mejilla?, ¿lo de llevar la  milla extra?, definitivamente no, este hombre es como cualquier otro hombre, una criatura perdida, necesitada de salvación,  un persecutor, como Pablo, y puede que algún día la gracia toque su duro corazón, pero definitivamente está haciendo un gran daño a sus hijos e hijas, esto pasa de ser algo personal a meterse directamente con Dios.

No paguéis a nadie mal con mal, no busques desquitarte o hacerle daño a tu agresor, cuando escuche a mi amiga, lo primero que vino a mi mente, era buscar a un par de amigos e irle a meter una paliza a este tipo, este tipo de cosas son las que me indignan, el abuso de poder, la humillación, si fuese conmigo seria sencillo perdonarle, pero si es con otra persona, mas débil e indefensa, me hierve la sangre.

Si se puede, en lo que está a nuestro alcance, debemos buscar hacer las paces con las demás, pero sabemos que no siempre es posible, a veces otras personas te dedicaran gratuitamente o por prejuicios sus ataques, son realmente instrumentos del enemigo en contra nuestra. Sino no lo crees, solo tienes que preguntarle a los cristianos del primer siglo si hicieron algo para merecer la arena.

¿Es mala la venganza? Creo que realmente no, la venganza es justicia hecha por el agraviado, y la justicia no es mala, el problema es los sentimientos que generan en el vengador.

Pero no estamos aquí para defendernos a nosotros mismos, estamos para defender a los demás, no es nuestra mano la que nos salvará. ¿Qué pasaría si nos defendemos nosotros mismos?, la venganza es un pasillo estrecho por el que solo cabe una persona, o lo hacemos nosotros o lo hace Dios y si lo hacemos, los mas perjudicados somos nosotros al permitir en nuestro corazón albergue sentimientos de ira y venganza, y este realmente es el propósito final del enemigo de mi alma, simplemente el corazón humano no es capaz de soportar estos sentimientos sin ensuciarse de maldad.

Pero el corazón del padre es puro y fuerte, puede hacer venganza y puede llevar la ira sin volverse malo, sin pecar, por eso el texto dice que demos lugar a El, nuestro defensor, porque el es capaz de ejecutar justa justicia a nuestro favor.

¿Qué debe hacer el agraviado? El bien a su agresor, bendecirlo, orar por él, hacerle bien si es posible, así solo quedaran dos opciones, la primera es que la gracia de Dios visite al malo y se arrepienta, ese debe ser el anhelo de nuestro corazón, vencer con el bien el mal, y la segunda es que Dios le de su recompensa, lo cual no es lo que Dios busca, pero es lo justo.

Antes de escuchar esta historia, viajaba en el transporte público y escuche el salmo 94 en mi reproductor MP3, y me puse a pensar que nunca he orado a Dios de esa manera, contra una persona, y no me imaginaba una situación en que alguien pudiera orar así, pero si se da, muy raramente pero se da, y debe ser terrible caer en la mano del padre de los demás, a partir de ese día tengo un temor renovado  de tratar mal a otros, de tratar mal a mi esposa, a mis hijos, a mis discípulos porque puedo encontrarme cara a cara con el Padre de los demás.

El Dios de las venganzas.

Salmos, 94
¡Dios vengador, Señor, Dios vengador, manifiéstate!
Imponte tú, que juzgas a la tierra, dales su merecido a los soberbios.
¿Hasta cuándo, Señor, esos malvados, hasta cuándo los malvados triunfarán?
Hablan mal, dicen insolencias, se jactan todos esos malhechores.
Señor, aplastan a tu pueblo, oprimen a tu familia.
Asesinan a la viuda y al forastero, masacran a los huérfanos,  y dicen: “El Señor no ve nada, el Dios de Jacob no se enterará”.
¡Cuidado, más estúpidos que cualquiera! ¡Tontos!, ¿cuándo van a comprender?
Así que quien hace la oreja, ¿no oirá? y quien ha formado el ojo, ¿no verá?
¿No castigará el que reprende a las naciones, y que enseña a los hombres el saber?
El Señor conoce los planes de los hombres y sabe que sólo viento son.
¡Feliz el hombre que corriges, Señor, y al que tú enseñas tu Ley!
Le das calma en los días de desgracia, mientras cavan la tumba del malvado.
Pues el Señor no rechaza a su pueblo, ni abandona a los suyos.
Retornará el poder al que es Justo y con él, a los de recto corazón.
¿Quién por mí se alzará contra los malos, quién por mí enfrentará a los malhechores?
Si el Señor no me hubiera socorrido, por poco no habría acabado entre los muertos.
Apenas dije: “¡Vacilan mis pies!” tu bondad, Señor, me reafirmó.
Cuando las preocupaciones me asediaban, tus consuelos me alegraban el alma.
¿Tendrás por aliado a un poder inicuo, autor de leyes opresivas?
Conspiran contra la vida del justo y condenan la sangre inocente.
Pero el Señor es para mí una ciudadela, mi Dios es la roca donde me refugio.
Hará que sobre ellos recaiga su maldad y los aniquilará su propia malicia: el Señor, nuestro Dios, los aniquilará.

Y tu que abusas ¿crees que Dios no lo verá?

One Response

  1. Por eso dice la Escritura “maldito el hombre que confía en el hombre” además de “porque somos polvo”. Eso de que no está mal confiar en un hombre “enviado” o “ungido” es un texto revuelto de aquellos que buscan justificar la fe en un hombre.