Yo, perezoso :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

Yo, perezoso

Hace unos días tuve una experiencia con Dios, que me mostró el motivo de muchos de mis problemas.

Resulta que tenía un trámite que realizar así que salí de mi oficina rumbo al norte de la ciudad de Quito, tome el sistema de transporte, un circuito de buses articulados llamado Eco vía, el cual tiene varias paradas, me subí e inmediatamente recordé mi deber personal de hablarles a otras personas acerca de Jesucristo, había unas 100 personas, así que me paré en un lugar, y en el momento de alzar la voz vino a mi mente el siguiente pensamiento: “en la siguiente parada empiezo”, esperé a la siguiente parada, luego ese mismo sentimiento, una mescla de temor y el mismo pensamiento, “en la siguiente parada empiezo”, así, hasta llegar a mi destino, me baje del transporte frustrado, sintiéndome en derrota, y mi oración fue “Señor, algo está muy mal en mí, no sé que es, muéstrame, libérame”.

Hice los tramites y al regreso me propuse predicar, pero ya estaba consciente que lo que me había sucedido no estaba bien, me subí y fue la misma rutina, “más adelante lo hago”, y no lo hice, pero entendí que había lago mal en mí, me bajé y pregunte”¿Señor que está mal en mi?”, la respuesta vino a mi mente y a mi corazón, “Eres un perezoso, y no solo en esto, sino en todas las áreas de tu vida”.

Entendí que yo, y muchos cristianos pecamos con el terrible pecado de la pereza, pereza espiritual para buscar a Dios, pereza para predicar, dejamos postergamos para después, no nos esforzamos para extender el reino, nos hemos convertido en gordos espirituales, sentados cada domingo, engullendo predicas como un avestruz, no las digerimos, no las ponemos en práctica, así que no hacen ninguna diferencia en nuestra vida.

Y no solo en el área espiritual, también en nuestra familia, no nos esforzamos por mantener una buena relación con nuestros cónyuges, con nuestros padres, con nuestros hijos, no hacemos ningún esfuerzo, esperamos que Dios solucione nuestros problemas y por eso hay muchos cristianos que viven problemas familiares, por esta causa hay padres que ven a sus hijos perderse, alejarse de Dios, porque postergaron conversaciones, oraciones, porque no se esforzaron.

¿Y qué decir del pueblo cristiano que vive en necesidades económicas?, oramos por un milagro financiero, por necesidades económicas, pero vivimos dejando lo que debemos hacer para después, poniendo como pretexto las cosas “espirituales”, decimos que estamos “viviendo por fe”, cuando en realidad somos indolentes en nuestro trabajo, le echamos la culpa al jefe no cristiano que “no le gustó que predicáramos porque es confrontado con su pecado”, cuando en realidad nuestro jefe ve que ocupamos el tiempo que nos está pagando no en producir sino en predicar, que en lugar de ser diligentes pasamos leyendo la Biblia en horas de trabajo.

En resumen, el pecado de la pereza, disfrazado de piedad ha entrado en nuestras vidas, trayendo consecuencias funestas, son las cadenas que el enemigo nos ha ofrecido sutilmente y nosotros las hemos aceptado. Pero el pecado es pecado, nos guste o no.

¿Qué es la pereza?, tenemos una falsa imagen de la pereza, como de alguien que no hace nada, solo pasa durmiendo, y nosotros no sentimos que seamos perezosos, porque tenemos muchas ocupaciones, compromisos y reuniones, porque “no nos alcanza el tiempo”, pensamos que ese no es nuestro pecado…

Pereza es: No hacer lo que debemos hacer, en el momento que lo debemos hacer, con la excelencia que debe hacerse…

Ahora, vamos punto por punto, todo aquel que conoce los rudimentos básicos de la doctrina de Cristo sabe que es su deber: orar a conciencia, leer la Biblia, ayunar, velar, predicar a otros, cuidar de su familia, llegar puntuales a la reunión, etc. ¿Por qué no hacemos “BIEN HECHO”, lo que debemos hacer?, Pereza.

¿Por qué pareciera que el nivel de desempleados es mayor dentro de la iglesia que afuera?

¿Por qué cada vez que un predicador pregunta quienes tienen necesidad de un milagro financiero pareciera que la mayoría de cristianos levantan la mano?

¿Por qué se ponen metas en la obra del Señor que nunca se cumplen y nos conformamos con llegar hasta la mitad?

¿Por qué hay iglesias como Pare de Sufrir y compañía que se llenan de gente buscando un milagro financiero para ser desplumadas?

¿Por qué son tan populares las iglesias donde se predica de prosperidad?

Hay varias respuestas pero uno de los factores más poderosos para que el cristiano no viva esa vida abundante y poderosa en todas las aéreas de su vida, tal como Jesús lo prometió es la Pereza.

La pereza, como todo pecado desagrada a Dios, aparta al hombre de su camino cerca de Dios y trae consecuencias funestas, debemos activamente luchar, aborrecerla, pero para poder combatirla es necesario admitirla, para eso hay algunos puntos en la palabra ce Dios que nos pueden dar un diagnostico acerca de si estamos o no pecando de perezosos.

  • El perezoso posterga y pospone hasta el último momento su responsabilidad
  • El perezoso no termina lo que empieza
  • El perezoso tiene excusas para no hacer las cosas
  • El perezoso vive insatisfecho
  • El perezoso se cansa fácilmente
  • El perezoso siempre está ocupado y le falta el tiempo
  • El perezoso hace lo que le gusta hacer, descuidando sus responsabilidades
  • El perezoso cree que sabe hacer las cosas mejor que los demás
  • Se le encarga una actividad y no la hace, la hace a medias, o la hace de manera mediocre
  • El perezoso la mayor parte del tiempo sufre de escasez y pobreza

Rom 12:11  Esfuércense, no sean perezosos y sirvan al Señor con corazón ferviente.

Es un mandamiento, y si le damos la vuelta a la Biblia vemos que cada promesa incluye el factor esfuerzo, una actitud de corazón ferviente, recordamos a Josué, Dios le prometió que sería prosperado en todo lo que emprenda si era esforzado, valiente y fiel a Dios, nosotros queremos muchas veces ser prosperados en todo solamente por ser fieles, dejando a un lado los  cientos de ESFUERZATE y SE VALIENTE que están en la Biblia, el resultado es que deseamos y no alcanzamos.

Si uno revisa la Biblia, cada hombre que Dios escogió para una misión estaba ocupado en el momento que fue llamado:

  • Moisés pastoreaba
  • Gedeón limpiaba el trigo
  • Eliseo araba con 12 yuntas de bueyes
  • Nehemías servía al rey
  • Pedro, Jacobo, Juan y Santiago estaban pescando
  • Mateo contaba el dinero
  • Pablo estaba ocupado persiguiendo a los cristianos, etc.

Esto nos da un principio, Dios no llama ni unge a vagos, solo se fija en la gente que se esfuerza y trabaja.

Jesús fue un ejemplo de diligencia y trabajo esforzado y somos llamados a ser como él, decía justamente en el día de reposo: “Mi padre hasta ahora trabaja y yo también trabajo” Jn 5:17, si vivimos esperando que llegue el fin de semana, si nuestra rutina es esperar que llegue el viernes para descansar entonces algo está mal en nosotros.

continuo mañana….

¡ESTE ES EL POST NUMERO 100!

(Hoy, sábado estamos alistándonos para salir a pasear como familia, necesito de tu gracia, y necesito descansar, ha sido una gran semana, pero me duele todo el cuerpo, y no se muy bien si también el alma, pero la verdad es que necesito de ti, ayúdame, vivifícame conforme a tu Palabra, sopla sobre mi Tu Espíritu, dame de beber de tu agua de vida, que tengo sed)

 

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