Autoimagen Balanceada :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

Autoimagen Balanceada

Algo muy complicado para muchos de nosotros es tener una autoimagen correcta, casi siempre estamos fuera de balance, y en diferentes áreas tenemos opiniones diferentes de nosotros mismos.

Rom 12:3  Por el encargo que Dios en su bondad me ha dado, digo a todos ustedes que ninguno piense de sí mismo más de lo que debe pensar. Antes bien, cada uno piense de sí con moderación, según los dones que Dios le haya dado junto con la fe.

Ahora, el texto nos explica que este es un mandamiento que viene directamente de Dios, por su bondad Dios manda a Pablo a darnos este mandamiento, entonces es un mandamiento bueno y es la voluntad de Dios para nosotros.

Siempre hay 4 imágenes acerca de nosotros: como nos vemos a nosotros mismos, como pensamos que nos ven otras personas, como realmente nos ven otras personas y la más importante es cómo nos ve Dios.

Ahora, lo extraño del mandamiento es que no nos manda a vernos a nosotros mismos tal como Dios nos ve, lo que sería lógico, pues esa es la realidad, sino que este mandamiento tiende a ponernos en una situación menor que la realidad.

Ninguno piense de si mismo más de lo que debe pensar.

La idea es que uno puede pensar de sí mismo, estimarse a sí mismo, tener un concepto más alto de si mismo que el que debería tener.

Hay dos lugares donde me encuentro, la situación legal como cristiano y la situación fáctica.

La situación legal dice que estoy sentado en lugares celestiales, junto con Cristo, que la autoridad del Señor Jesús reposa sobre mí, que cosas iguales o mayores que las que Cristo hizo soy llamado a hacer, que tengo vida eterna, que su gracia me ha perdonado, soy llamado santo en las esferas celestiales, el enemigo está vencido y no tiene poder sobre mí, que estoy muerto al pecado y vivo para Cristo.

Si solo vivimos en la situación legal tendemos a sentirnos el centro del universo, a creer que no necesitamos esforzarnos para seguir a Cristo, nos sentimos inmunes al pecado, etc. Entonces cuando las cosas no resultan como esperamos perdemos fe y fuerzas para seguir luchando.

La situación fáctica es algo diferente, tiene que ver con el nivel de madurez, la manera en que sigo a Cristo, mi nivel de obediencia, el nivel de autoridad desarrollado, mi capacidad de soportar la tentación y la prueba, el reconocimiento parcial del Señorío de Cristo en mi vida diaria, mi relación actual con el pecado, mi templanza, el nivel de amor que demuestro a Dios y a mis hermanos, etc.

Si solo vivimos nuestra situación de hecho tendemos a deprimirnos al ver nuestros errores, nuestra pecaminosidad latente, nuestros recursos, a deprimirnos cada vez que pecamos, al mirar que nos falta mucho crecer en compasión y fe. Entonces tendemos a conformarnos  y desanimarnos.

En ambos casos el resultado es el mismo, dejamos de crecer y nos lastimamos. La recomendación de Pablo y mandamiento de parte de Dios bondadosamente nos da una tercera opción:

Piensa de ti mismo con moderación:

Sobriamente, sin exagerar ni alardear, de manera sensata, valorando tanto los dones y dadivas que Dios nos ha dado, que ya poseemos, en este punto puedo valorar el gran regalo que es mi familia, valorar mi trabajo, la relación que tengo con otros cristianos, las victorias alcanzadas en el servicio a Dios, mis talentos y capacidades, en resumen hacer un recuento sensato de cómo Dios ha transformado positivamente mi vida. Pero adicionalmente, para no quedarme estancado en ese lugar Dios me ha dado una medida de fe, una cantidad de fe para ir más allá de mi situación actual, promesas, sueños, metas a corto y largo alcance, para poder extenderme hacia adelante y seguir creciendo.

Esto nos ha sido dado con amor, para nuestro bien, para nuestro desarrollo equilibrado y permanente, para poder continuar creciendo hasta ser como Jesús. Poniendo los pies sobre la tierra y mirando hacia el cielo, así debemos caminar.

(Hoy voy a vivir en obediencia, esta es mi meta y mi declaración, hoy voy a hacer solo lo que Tú me digas que haga y no haré nada que no me mandes, me esforzaré en tu gracia, seré valiente para pensar, decir y hacer lo que Tú digas, aunque me duela aprenderé obediencia… Porque me has llamado a ser como Tú, mi Señor)

 

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