Borracho :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

Borracho

Vengo de una familia donde siempre han existido adicciones:

Uno de mis bisabuelos murió alcoholizado.

Mi abuelo bebía pero no se le notaba.

Mi otro abuelo no bebe pero tiene una tienda donde vende tabaco en rollo y vasos de aguardiente casero, todos los días hay unas 5 a 10 personas paradas en la esquina, a las 10 de la mañana totalmente borrachas, se duermen al pie de mi casa, se orinan, defecan, piden dinero al que pasa para poder comprarle a mi abuelo un vaso de aguardiente, pasan allí durante años, meses, semanas, días, hasta que mueren.

Pro 20:1  El vino hace insolente al hombre;  las bebidas fuertes lo alborotan;  bajo sus efectos  nadie actúa sabiamente.

Un tío era una vergüenza y una tristeza para sus padres, cada vez que bebía se volvía valiente y quería pelear, y siempre lo pegaban, dejó de beber ahora es en mucho aspectos admirable.

En casa de mi abuela, todos bebían, desde mi abuela, nos reuníamos a cantar y con el pretexto de la música se preparaba unos 5 galones y la fiesta duraba 2 a 3 días.

Mi mejor amigo a los 14 años era un tío mío, cantante, de paso fumaba mucho, el cantaba en discotecas y bares de Loja y en vacaciones yo lo acompañaba, aprendí lo que era un ambiente de cabaret, de discoteca.

Siempre hubo quien fume, yo era el mayor de los sobrinos y en casa de mi abuela había 3 tíos fumadores entonces lo lógico era que ellos me mandaban a comprar tabacos unas 5 veces por día.

Mi mamá siempre fue muy social, nunca se emborrachaba pero en una fiesta, familiar o social no lo rechazaba, diciendo que había que ser social y cortes con los demás.

Mi papá fue alcohólico desde los 14 años, cuenta que el tenia un tío al que admiraba mucho y cuando mi papá aprendió a cantar y tocar la guitarra mi tío empezó a llevarlo a todas las fiestas, donde se servía alcohol, y mujeres. Luego cuando lo enviaron de Loja a estudiar en la Capital el consiguió un grupo de amigos donde él y un hermano de mi madre eran el alma de la fiesta, así conoció a mi mamá. Después a los 17 toco profesionalmente en la primera y más famosa peña de Quito, la Ñucanchi Peña, desde allí en adelante el vivió del canto, en un ambiente de alcohol, mujeres, drogas y cigarrillo, en una época en que el cigarrillo era un símbolo de status social, elegancia, glamur, considerado una de las más grandes promesas musicales del Ecuador en su época participó en concursos nacionales e internacionales llegando al famoso festival de San Remo, en todas las ocasiones llegaba hasta la final y en la final perdía porque llegaba totalmente alcoholizado a cantar.

Dejó de estudiar, durante 6 años dedicado a la vida bohemia, cuenta que no recuerda un fin de semana que no hubiese bebido y durante cada día por décadas siempre tomaba algo, al menos una cerveza, permanentemente estaba con trago en las venas y no se le notaba, nadie sabía cuánto había tomado porque no se le notaba, pero su carácter se volvió iracundo, problemático, sin sentido, escapó de matar y de ser matado decenas de veces.

Recuerdo las innumerables peleas, los golpes a mi mamá, las veces que insulto a su propia madre, totalmente alcoholizado solo para pedir perdón al día siguiente. Mi padre dejo el hogar varias veces, a los 6 años lo vi salir por la puerta de mi casa pateando a la empleada y tirando la puerta, no supe nada de él por años. Volvió con mi madre varias veces y varias veces se fue.

Cuando yo tenía 13 años y vivía en Muisne fue mi primera borrachera en la cual me le declaré a la hermana de mi amigo y novia de otro amigo, me tome una botella de champan y comencé a contar cachos mientras me caía al suelo arrimado a un refrigerador, finalmente mis amigos me llevaron inconsciente a mi casa en una carretilla por en medio de todo el pueblo,  mi madre me recibió bañado en vomito y agua, mi mamá llamo a mi papá que vivía en Guayaquil  asustada y le dijo que ella sola no podía criar a sus hijos, así que volvió y se radicó con nosotros, recuerdo que mi papá tenía en su estudio siempre un botella de whisky y siempre que había una conversación o una visita era con una copa de por medio.

El resultado era previsible, aprendí a tocar guitarra, a cantar, y salí a la calle, recuerdo muchos amaneceres en la playa, borracho, sin sentido, aprendía a fumar cigarrillos, conozco a algunos jóvenes y jovencitas, ahora ya son madres, esposas a quienes yo les enseñe a fumar y a beber.

Finalmente a mis 17 años, salí de casa, mis padres decidieron que una lumbrera tan inteligente como la mía no debía desperdiciarse en un pueblo como Muisne así que me mandaron a Quito a estudiar la universidad, y lo lógico fue que fuese a la politécnica.

Vivía solo en la Vicentina, como miles de jóvenes que viene a esta ciudad a estudiar, mis padres vinieron y me amoblaron mi cuartito estudiantil, y yo también vine con la intención de alcanzar las más altas distinciones académicas, una beca, por mejor rendimiento académico es lo que buscaba, y adelantar materias para terminar una ingeniería antes de los 23 años.

Extrañaba a mis amigos en una ciudad tan grande que no se puede recorrer a pie, con frio hasta los huesos, así que lo lógico es que buscara nuevos amigos en la universidad. Los chicos que se sentaban en las primeras filas parecían robots, una especie antisocial, así que decidí sentarme en la parte de atrás de un aula con 43 alumnos, y buscar amigos, los encontré y comencé a convivir con ellos.

“Vamos a estudiar para el examen, en la canchita de la Universidad”, siempre era con una media y una guitarra.

“Hay bautizo en la Facultad de Mecánica” donde el bautizo consistía en emborrachar a todos los nuevos, vestirlos de mujer y que juraran fidelidad a un pene enorme que medio en broma medio en serio era el patrono de la Universidad, luego se bebía hasta la inconsciencia, quienes son lo hacian eran acosados de tal manera que muy raramente acababan la carrera.

Vinieron mis amigos de mi pueblo a estudiar y con ellos hice amigos en la Vicentina, de todo tipo, y aunque no tenía dinero siempre había una fiesta, una serenata, recuerdo que tuve un amigo, que no bebía frecuentemente, pero nos pagaba todo lo que podíamos beber, porque estaba enamorado de una de mis amigas, nos pagaba todo, comida en restaurantes, alcohol, cigarrillos, prostitutas, por semanas enteras.

Recuerdo que en ese año comencé fiestas en noviembre,  por mi cumpleaños, y poco me importaban los semestres, asistía a clases pero todas las tardes teníamos una fiesta o una reunión, así bebí, Cristal, Jonnie Walker, cerveza para pasar el chuchaqui desde el 29 de noviembre hasta el 23 de diciembre que llegue a navidad en la casa de mi mamá tan alcoholizado que mi sudor olía a alcohol.

Isa 5:11-12  ¡Ay de ustedes, que madrugan  para emborracharse,  y al calor del vino se quedan  hasta la noche!   Todo es música de arpas, salterios,  tambores y flautas,  y mucho vino en sus banquetes;  pero no se fijan en lo que hace el Señor,  no toman en cuenta sus obras.

Lógicamente reprobé, una, dos materias por semestre hasta que en 3er semestre perdí el derecho a matricularme por repetir 3 veces Química II.

Para esa fecha mi papá se había divorciado de mi mamá y había venido a vivir a Quito con ella, así que una mañana fui a su trabajo y con lagrimas en los ojos le dije que me había jalado la universidad, el me abrazó y me dijo que me iba apoyar.

Mi papá me consiguió un trabajo armando computadores y entré a estudiar sistemas a distancia en la Universidad de Loja, donde estuve unos 2 años, aprendí el oficio de Web máster y empecé a trabajar en eso, de repente tenía dinero, mucho dinero, ganar más de 1000 dólares para un joven soltero de 23 era mucha plata.

Deje de estudiar, cambie de ambiente, pero no de vicios, empecé a trabajar con un amigo de Muisne y un extranjero noruego, graduado en Columbia University, muy sofisticado, sus amigos eran abogados o banqueros, entonces formamos una empresa, nuestras fiestas eran increíbles, y extrañas, no había comida, solamente una mesa gigante donde uno podía tomar el licor que le agrade, en salones elegantes, desde cerveza, pasando por punta, cristal, ron original cubano, whiskey, amareto, coñac, brandy, champan, tequila, pisco, Pájaro Azul, etc., todo lo que uno se podía imaginar, yo llevaba a mis hermanos, pero no los dejaba entrar, los dejaba afuera para que me llevaran a la casa cargándome y ellos obedientemente lo hacían.

En la empresa, como era nuestra todo funcionaba a nuestro ritmo, ubicada en el penúltimo piso del edificio Mutualista  Pichincha, teníamos un secretaria encargada de llamarnos a las 9 a cada uno para despertarnos, llegábamos a trabajar a las 11, a las 3 de la tarde tomábamos un break, salíamos un par de horas a la piscina de Hilton Colón, y luego regresábamos al trabajo, invariablemente todas las noches a las nueve era nuestro primer break de media hora, salíamos a los bares de la mariscal, y entre música bohemia y chicas nos pegábamos 2 tequilas y regresábamos al trabajo, a las 11 era el segundo break, a esa hora estaba abiertos pocos bares, dos tequilas más y de regreso al trabajo, el tercer break a la una ya era en un cabaret o bar de mala muerte.

Llegaron jóvenes de universidades caras, a hacer pasantías a nuestra empresa y nosotros éramos los responsables de hacerlos trabajar, cada quien tenía un pasante, a los que llamábamos Esclavo 1, Esclavo 2, etc.… estos jóvenes, hijos de familias muy, pero muy pudientes llegaban a trabajar después de clases y en las mochilas llevaban libras, libras de base, marihuana, coca, las cuales nos pasaban a todos, allí supe lo que era drogarse.

Íbamos a fiestas increíbles donde había barra libre y las más hermosas mujeres, regresábamos a la casa tipo 3 de la mañana todos los días. Perdimos la vergüenza y el miedo, alguna vez alguien puso droga en el licor y terminamos como animales tratando de tener sexo en medio de la fiesta.

Pro 23:29-35

¿Quién sufre? ¿Quién se queja? ¿Quién anda en pleitos y lamentos? ¿Quién es herido sin motivo? ¿Quién tiene turbia la mirada?

El que no abandona jamás el vino y anda ensayando nuevas bebidas.

No te fijes en el vino.

¡Qué rojo se pone y cómo brilla en la copa!  ¡Con qué suavidad se resbala! Pero al final es como una serpiente que muerde y causa dolor.

Te hará ver cosas extrañas, y pensar y decir tonterías; te hará sentir que estás en altamar, recostado en la punta del palo mayor,  y dirás:

“Me golpearon, y no lo sentí; me azotaron, y no me di cuenta; pero en cuanto me despierte   iré en busca de más vino.”

Recuerdo que un día me desperté en mi casa, con la ropa puesta, cubierto de sangre y me revise bien, no era mi sangre, hasta ahora no se dé quien fue, otra vez salí solo por la Amazonas, me acerque a una de las chicas de la esquina y sus amigos me asaltaron y golpearon, regrese a la oficina y salí, medio borracho, medio drogado con un destornillador en la mano buscando a la chica o a los asaltantes, un patrullero me vio y me preguntó que había pasado, le contesté que me habían robado, me subieron al patrullero y recorrimos la zona, encontré un par de tipos y les eche la culpa, los policías los llevaron y los golpearon inocentes.

Después de eso me comencé a preguntar: ¿será que eso es todo?, ¿tienes plata, mujeres, trago?, ¿no hay nada más en la vida?

Decidí beber menos, enmendarme y dedicarme a hacer dinero, viva en el departamento que nos compraron mis papás en el conjunto donde vivo actualmente, tenía muchos amigos allí, estudiantes, y cada fin de semana eran las fiestas en uno u otro departamento, salía de vez en cuando, una vez por semana a algún NoBar, según yo me estaba reformando.

Mi forma de pensar era “Ya no bebo tanto, un poquito nomás, en fiestas”, “Mi único vicio es el tabaco, no le hago daño a nadie”, fumaba de una y media cajetillas de Lark diarias.

Isa 5:11-12  ¡Ay de ustedes, que madrugan  para emborracharse,  y al calor del vino se quedan  hasta la noche!   Todo es música de arpas, salterios,  tambores y flautas,  y mucho vino en sus banquetes;  pero no se fijan en lo que hace el Señor,  no toman en cuenta sus obras.

En esta situación mi papá que vivía con su mujer, cada vez que se peleaba venia con sus ropa en el baúl del carro a quedarse con nosotros, un día llego justo cuando teníamos una fiesta en mi departamento como a las 10 de la noche y lógicamente él se unió a la fiesta, se puso a tocar la guitarra y mis amigos estaban asombrados del  papá tan moderno y alegre que tenia, lo lindo que cantaba, así que la fiesta se fue de largo, no teníamos dinero, pero misteriosamente el trago nunca se acabó, todos mis amigos cayeron dormidos, borrachos menos mi papá y yo, como a las 7 de la mañana yo me caigo de la silla, de cara contra el suelo y empiezo a vomitar, mi papá asustado me levanta y me dice: “Mijito lindo, ¿qué te pasa?” y yo le respondí ”No pasa nada papito, perdóneme por no aguantarle, no se tomar tanto como usted, pero ya voy a aprender”. Mi papá me limpio el vomito, me acostó en la cama, y asustado por lo que le dije salió por las calles como loco, sin zapatos, entendiendo lo mal que estábamos.

Me cuenta que camino por varias horas, sin dirección, sin comida y sin dinero, preguntándose ¿Qué estoy haciendo con mi vida?, ¿Qué hice con mis hijos?, llego a una vereda y se puso a llorar, en medio de su llanto, como a las 2 de la tarde dijo: “Dios mío, ayúdame”, fue una oración corta, simple, pero sincera, de corazón, reconociendo el pecado… sentado en esa vereda levanto los ojos y esa pequeña oración fue contestada, frente a él estaba un letrero que decía “ALCOHOLICOS ANONIMOS 24 HORAS”, dudó mucho, pero entró y por casi 6 meses no salió.

En ese tiempo yo continúe con mi rutina, un día jueves regresaba del trabajo cuando me topé con uno de mis amigos de borrachera, lucia diferente, como más alegre, me dijo: “te invito a un concierto”, le respondí que bueno, me dijo es música cristiana y yo le respondí que a mí me gustaba todo tipo de música, que si iría, me dijo nos vemos el sábado, me dio la dirección y nos despedimos.

El sábado estuve en la esquina de la Colón y 6 de Diciembre, puntual, mi amigo me presento a algunos chicos más y entre al auditorio. Música rara, pero agradable, un tipo extrañamente apasionado, que habló un montón de cosas que no recuerdo, una chica que saltaba como loca alado mío, mirándome de rato en rato con unos ojos que daban miedo, pero supe, comprendí que Dios estaba allí.

Asistí unas 5 o 6 veces a veces en medio del culto, entre la música y la prédica yo salía a la puerta a fumarme un cigarrillo y volvía a entrar a escuchar la prédica, nunca ninguno me dijo, deja de fumar, tal vez si me lo decían yo no haberse vuelto por allí, un a noche, después de una reunión llegué a mi casa y había olvidado comprar mis cigarrillos, así que bajé a la tienda, del vecino, que hasta ahora está y hasta ahora compro allí, compre 2 cigarrillos y subí a mi casa, en el camino pensé: “Dios, sé que no te gusta que fume, quítame las ganas de fumar”, llegue a la puerta de mi casa, prendí un cigarrillo y al llegar a la mitad le perdí el gusto y lo boté, pase más de seis meses tosiendo y votando una flema apestosa y negra.

Me fui al encuentro y mi vida cambió totalmente, ahora tenía algo que si llenó el vació que sentía, por mucho tiempo Dios me protegió sobrenaturalmente de estos vicios, quitándoles atractivo, pero después, cuando ya me había afirmado pude volver a sentir al gusto, a desear el placer del licor o de un cigarrillo.

1Co 6:19-20  ¿No saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que Dios les ha dado, y que el Espíritu Santo vive en ustedes? Ustedes no son sus propios dueños, porque Dios los ha comprado.  Por eso deben honrar a Dios en el cuerpo.

La ultima cerveza que bebí me la dio mi mamá diciendo: “No seas raro, no porque seas cristiano debes ser antisocial”, me tome con dudas un vaso y dentro de mi supe que no le había gustado lo que hice a Dios. Volví a estudiar en la difunta UCL, y alguna vez con mis compañeros y amigos me tome 2 vasos de vino, suficiente para saber que otra vez Dios no estaba de acuerdo.

Eph 5:10-18  Examinen siempre qué es lo que agrada al Señor. No compartan la conducta estéril de los que son de la oscuridad; más bien sáquenla a la luz.

Pues hasta vergüenza da hablar de lo que ellos hacen en secreto;  pero cuando todas las cosas son puestas al descubierto por la luz, quedan en claro, porque todo lo que se deja poner en claro, participa de la luz. Por eso se dice: “Despierta, tú que duermes;  levántate de entre los muertos,  y Cristo te alumbrará.”

Por lo tanto, cuiden mucho su comportamiento. No vivan neciamente, sino con sabiduría. Aprovechen bien este momento decisivo, porque los días son malos. No actúen tontamente; procuren entender cuál es la voluntad del Señor.

No se emborrachen, pues eso lleva al desenfreno; al contrario, llénense del Espíritu Santo.

Cada vez que me fijo en alguien que fuma, o huelo el cigarrillo puedo sentir la sensación placentera en mi boca, pero no me atrevo, más que por temor, por amor, porque sé que en esa cruz alguien sufrió por cada borrachera, cada cigarrillo, cada pitada, que con sangre me dijo, “Te amo, te sano, no lo vuelvas a hacer, no sea que te venga una cosa peor”

Perdí 7 años de mi vida persiguiendo placer, hacer lo que me da la gana, todavía no acabo la universidad, gracias a Dios por medio del plan de contingencia del gobierno, este año tengo mi título de ingeniero y puedo decir que donde abundó el pecado sobreabundó la gracia y que lo vil y lo menospreciado del mundo tomo Dios, lo que no era para avergonzar a lo que cree que es algo, ahora puedo recordar estas cosas como algo que le pasó a alguien más, que no fui yo, ese viejo Jorge murió definitivamente clavado en una cruz, ahora ya no vivo yo, sino Cristo en y mi y mi mayor placer es estar en Su Presencia haciendo Su Voluntad.

Ya son 10 años del resto de la eternidad.

One Response

  1. Hola, como me puedo contactar con el dueño de la pagina?