Amaneceres y amigos :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

Amaneceres y amigos

(Hay palabras que nos debilitan, pero hay palabras que nos fortalecen, hoy tomo fuerzas de Ti, Grande, Poderoso, Sabio, Eterno, Bueno, Amable, Tierno, Majestuoso, Digno, Santo, Altísimo, Misericordioso, Omnipotente, Justo, Fiel, Glorioso, Verdadero, Paciente, Proveedor, Excelente, Pacifico, Amoroso, Indescriptible, Salvador, Vivificador, Sensible, Inteligente, Único, Amistoso, Creador, Guardián, Sanador, Milagroso, Gobernador, Bello, Cercano, Perfecto, Indivisible, Mi Dios, Padre, Hijo y Espíritu)

Rom 11:17-18 Al olivo, que son los judíos, se le cortaron algunas de las ramas, y en su lugar se le injertó el olivo silvestre, que eres tú. Así llegaste a tener parte en la misma raíz y en la misma vida del olivo.

Pero no te gloríes, despreciando las ramas naturales…

Este texto me trae muchos recuerdos, mucho respeto y temor reverente no puedo dejar de recordar… Cuando recibí el milagro de la Salvación, una de las primeras disciplinas que aprendí, que me enseñaron fue el asistir a los tiempos de oración en la iglesia, era muy emocionante y novedoso para mí, salir de mi casa antes que salga el sol, acostumbrado a trasnocharme, pero nunca a madrugar.

Las pocas veces que veía el amanecer era cuando me amanecía en una fiesta ya sin condiciones para disfrutar de la belleza del amanecer, que de paso recomiendo, es aún más bello que un atardecer,  el atardecer tiene casi siempre un ingrediente de nostalgia, es el final de un día, es mirar cómo se va el tiempo, y si el día no fue lo suficientemente aprovechado viene a nuestro corazón esa sensación de insuficiencia, esa nostalgia por lo que no alcanzamos a hacer, especialmente sin Jesús.

En cambio el amanecer no tiene esos inconvenientes, un amanecer por lo general nos encuentra con la cabeza despejada, un corazón listo para escuchar la voz de Dios, un amanecer es una promesa, es la expectativa de lo que va a suceder, en el corazón arde la esperanza de ver este nuevo día un milagro de parte de Dios, un amanecer tiene la belleza de lo nuevo e inocente, es como la hermosa envoltura del un regalo por abrir.

En esas reuniones de oración celebradas cada jueves a las 5h30 de la mañana, fue donde yo me afiancé en la fe, donde pude conocer el significado de la frase “Intimidad con Dios”, fui enamorado por Tu Presencia, y vivo agradecido con mis primeros tutores, verdaderos pastores, verdaderos amigos, su pasión se me pegó, me contagie de ese anhelo de comunión e intimidad, la base de mi caminar y si en este momento escribo es resultado directo de esa influencia.

Al finalizar el tiempo de oración siempre teníamos una reflexión, normalmente traída por el Pastor o la Pastora, pero en mi cuarta o quinta semana estuvo una joven especial, era la primera vez que la veía, me asombró mucho su madurez, su determinación, la firmeza de sus palabras, poco comunes en una señorita, puedo aún recordar, como en una foto, su cabello rubio, el gorro y el chal café con que se protegía del frío quiteño.  Ella llevó la reflexión esa madrugada, y el texto utilizado fue este, el del olivo bueno y las ramas injertadas, era su primera semana creo, como parte del equipo de trabajo de nuestros pastores y la referencia era directa, hablaba acerca de si misma y como ocupaba el lugar que le correspondía a otros jóvenes que se separaron de la iglesia, acerca de la actitud del corazón necesaria entre los que se quedan para con quienes se van.

Casi han pasado once años desde que la oí hablar y ahora esta joven no está en nuestra congregación, pero las palabras permanecen, Dios ha dispuesto caminos separados, y las misma palabras dadas por ella pueden ser aplicadas por ella a nosotros o por nosotros a ella, depende del punto de vista, y la joven o los jóvenes a quienes fueron originalmente estas palabras también sirven, en otro lugar al mismo Dios. Lo asombroso es que a veces al hablar de otros podemos estar hablando de nosotros mismos, y esta joven con un corazón correcto y humilde supo expresar las palabras correctas en el momento correcto, y permanece, como dice el texto, unida al olivo por la fe.

Es una tendencia muy humana y natural defender las decisiones que se toman, pensando que estas son los mejores, el error de la mayoría de nosotros es pensar que las decisiones que otros toman son incorrectas, solo porque no son iguales a las nuestras, aunque lastiman nuestro corazón, sobre todo porque no las comprendemos, debemos temer juzgar a otros, considerarnos mejores o superiores, al final son caminos diferentes y Dios dispone que sean así, si pudiéramos ver el futuro, posiblemente veríamos que nuestros caminos vuelven a cruzarse, porque somos parte de un mismo Cuerpo, y tenemos un mismo Señor, cuya sabiduría es infinitamente superior que la nuestra y dispone cada cosa para el bien mayor de sus hijos.

Decía el maestro Gaviota a Juan Salvador Gaviota: Nos volveremos a ver, porque en lo infinito solo existe el AQUÍ y en lo eterno solo existe el AHORA,  así que entre el AQUÍ y el AHORA, seguramente nos volveremos a encontrar. ¡No solo eso sino que compartiremos una eternidad!

Los amamos, son nuestra familia, los extrañamos, pero solo por un breve tiempo, como dijo el Señor, palabras que se aplican a cada amigo, cada hermano que ya no vemos cerca nuestro:

Juan 16:20-22 Les aseguro que ustedes llorarán y estarán tristes, mientras que la gente del mundo se alegrará. Sin embargo, aunque ustedes estén tristes, su tristeza se convertirá en alegría. Así también, ustedes se afligen ahora; pero yo volveré a verlos, y entonces su corazón se llenará de alegría, una alegría que nadie les podrá quitar.

 

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