Mezclando Pactos :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

Mezclando Pactos

La finalidad de ley nunca fue que el hombre fuese salvo por su obediencia. Ya habíamos hablado del error de cambiar la Justicia de Dios por nuestra propia justicia.

Rom 10:3-4 Ignorando la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia,  no se han sujetado a la justicia de Dios, pues el fin de la Ley es Cristo  para justicia a todo aquel que cree.

Dios conocía que esa algo imposible para el hombre caído, la finalidad de la ley fue siempre Jesús, la ley es una poderosa lupa que nos muestra en detalle nuestra situación, al mismo tiempo nos muestra la necesidad de un salvador, pero además de esto la ley le da el valor suficiente a una vida perfecta para que se pueda cancelar en su totalidad la deuda de los pecados de toda la humanidad.

Rom 10:5 Moisés escribe así de la justicia que es por la Ley: “El hombre que haga estas cosas vivirá por ellas”.

La ley en si misma tiene un poder benéfico, el poder de las promesas, y esta es la mayor de las promesas que tiene la ley, “El hombre que haga estas cosas vivirá por ellas”, y esta promesa poderosa se hizo efectiva en nuestro Señor, Jesús cumplió con la ley, por esto la muerte no pudo retenerlo, por eso resucitó, el propósito de la ley entonces fue darle el poder de la resurrección a nuestro Señor Hecho Hombre.

Rom 10:6-7 Pero de la justicia que es por la fe,  dice así:”No digas en tu corazón:”¿Quién subirá al cielo?”  (Esto es,  para traer abajo a Cristo);  o,  “¿quién descenderá al abismo?”  (Esto es,  para hacer subir a Cristo de entre los muertos)”.

Ahora nuestro error es querer caminar y alcanzar dichas promesas por nosotros mismos, el que se hace responsable de fallar en una ley es responsable de todas las leyes, y más aun, el que quiera alcanzar una promesa obedeciendo la ley se hace responsable de toda la ley.

Ahora, pregunta difícil ¿de qué parte de la ley nos hacemos responsables en la iglesia cristiana?

Queremos bendiciones por cumplir con algún mandamiento y nos esforzamos en cumplir un mandamiento para ver la recompensa, sin darnos cuenta que nos hacemos responsables al mismo tiempo de cada maldición incluida en la ley.

¿Será que por tratar de alcanzar bendiciones mediante diezmos nos hacemos responsables  de cada animal impuro que comemos? ¿Al hacer pactos de prosperidad nos hacemos responsables de las maldiciones por trabajar en sábado?

Pareciera algo sin conexión, ¿Qué relación puede tener un pacto económico con el cerdo?, pues tienen una relación, la Ley.

A veces pensamos que hacemos un pacto y lo cumplimos y recibimos la bendición y todos felices, salimos ganando, pero no nos damos cuenta que nos acabamos de ponernos al hombro todo el peso de la Ley

¿No sería mejor vivir bajo el pacto de la promesa de la Sangre de Jesús? este nuevo pacto nos libra del poder de la ley y la obediencia y nos lleva a la promesa que juntamente con Cristo nuestro Padre nos dará todas las cosas.

Vivimos en una mescla de pactos, vivimos mesclando la ley y la gracia, la obediencia y la fe, y de aquí vienen la mayoría de conflictos del creyente, de aquí viene la falta de poder, la falta de llenura de Dios.

No me malentiendan, no estoy diciendo que no se deba diezmar, pero no debe ser en base a la ley, debe ser en base al agradecimiento y la fe, en base al amor, cuando uno ofrenda no debe exigir recompensa, debe saber que el amor de Dios siempre proveerá nuestra necesidad.

A veces decimos una cosa pero nuestro corazón dice otra muy diferente, y lo más complicado es que no nos damos cuenta, decimos vivir en la gracia pero nuestro corazón dice lo contrario, sentimos que debemos ganarnos un lugar, pagar un precio, lograr algo a base de mucho esfuerzo, pero escrito esta:

Rom 10:8-9 No digas en tu corazón:”¿Quién subirá al cielo?”  (Esto es,  para traer abajo a Cristo);  o,  “¿quién descenderá al abismo?”  (Esto es,  para hacer subir a Cristo de entre los muertos)”.

El motivo de hacer todas las cosas debe ser siempre el seguir a Cristo, imitarlo en agradecimiento y amor, creyendo y confiando en su amor que hace salir el sol sobre justos e injustos, que nada de lo que hagamos puede disminuir ese amor o aumentarlo, nada de lo que hagamos podrá aumentar las bendiciones que Dios tiene preparadas para nosotros.

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