Era un extraño y ahora soy tu hijo :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

Era un extraño y ahora soy tu hijo

No era parte de tu pueblo, vivía una vida totalmente extraviada, aunque no lo sabía, pensaba que mi vida era buena, que no tenía ninguna necesidad, que era una buena persona, era muy iluso.

Un buen empleo, soltero, con amigos, con buenos hermanos, un padre y una madre que me amaban, dinero, perspectivas de alcanzar un estatus de vida superior a los demás, hacia lo que me gustaba y a mi manera.

Rom 9:25  Como también en Oseas dice:”Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada,  amada. Y en el lugar donde se les dijo: “Vosotros no sois pueblo mío”, allí serán llamados “hijos del Dios viviente”

Alguien me pregunto ¿Por qué te vas al encuentro? y yo sinceramente dije:– Para darle a Dios gracias por todo lo bueno que había en mi vida.

Dentro de mi corazón había curiosidad, anhelo por conocer a Dios, pero también había interés, pensaba:– Si sin Dios me va bien, con Dios me irá mucho mejor, me conviene tener de mi lado a Dios, me conviene tener a alguien tan poderoso y rico a mi favor.

Y así, estaba totalmente ajeno a la verdad, sabía que tú existías, y sabía que era conveniente estar cerca de ti, pero siempre el centro de mis decisiones era yo, estaba muy equivocado.

Es triste no ser de tu pueblo, es muy triste no saber la verdad de tu amor, es triste vivir huyendo de ti, ignorándote, es una vida tan vacía, tan sin sentido.

Mi vida solo se centraba en lograr algo, alcanzar metas, ser mejor que los demás, vivía sintiéndome el centro del mundo, que lo único que importaba era yo y mi familia. A veces dudaba de la realidad, fantaseaba pensando que el universo era simplemente una creación de mi mente y que todo dependía de mí.

Pero un día domingo 5 de Agosto de 2001 te conocí ¡que maravilloso día! supe que no era el centro del universo sino que tú eras lo más importante, supe que no solamente eras una buena palanca sino que tú eras el amor de los amores,  la persona más maravillosa que nunca pude imaginar, supe que era pobre y desvalido, necesitado de ti, supe que mi vida no tenía sentido, que todo lo que anhelaba y buscaba eran solo baratijas, nada valía la pena, conocí que en el fondo no era bueno, era malo, realmente malo y necesitaba tu perdón, necesitaba que alguien pague por mis pecados, supe que en mi corazón había un vacio y una necesidad de amor que solo tu podías llenar, supe que andaba solo por la vida y ahora tenía una familia y un destino, supe que era tu hijo y tu mi padre…

¡Llamare pueblo mío al que no era mi pueblo!

¡Llamare amada a la no amada!

¡Hijos del Dios viviente!

Rom 9:27  También Isaías proclama acerca de Israel: “Aunque el número de los hijos de Israel fuera como la arena del mar,  tan solo el remanente será salvo, porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra con justicia y prontitud”.

Rom 9:29  Y como antes dijo Isaías: “Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes”.

A veces se nos olvida que es estrecho, angosto y difícil el camino que lleva a la salvación y ancho y fácil el camino que lleva a la perdición y unos pocos serán salvos, es una realidad que Jesucristo dijo, que es necesario esforzarse por entrar por la puerta estrecha.

¿Qué es un remanente? De una gran cantidad de algo, por efecto de una acción destructiva solo queda poco, eso es un remanente.

Pero este versículo no se aplica a toda la humanidad, se aplica a ese pueblo reconocido como Pueblo de Dios, me hace pensar en que debo cuidar de mi, de mi familia, de los discípulos que están a cargo.

Cuán importante es la intercesión, si no fuera por Dios ni siquiera quedaría ese remanente, vendríamos a ser un pueblo que se dirige a su destrucción total, necesitamos la dirección de Dios, guía nuestro camino, para saber qué hacer.

Jer 42:2-3  y dijeron al profeta Jeremías: –Acepta ahora nuestra súplica delante de ti y ruega por nosotros a Jehová,  tu Dios,  por todo este resto (pues de muchos que éramos hemos quedado unos pocos,  como ya ves por tus propios ojos),  para que Jehová,  tu Dios,  nos indique el camino por donde debemos ir y lo que debemos hacer.

¿Puedo confiarme? no puedo confiarme, debo cuidar esta salvación cada día, estar alerta siempre…

¿Puedo sentirme seguro? si, puedo sentirme seguro, Tú cuidaras de mi, guiaras mis pasos para que mi pie no tropiece.

La mitad de la Biblia me dice que sí y la otra mitad me dice que no, pareciera una contradicción pero no lo es, creo que Dios no nos da una respuesta definitiva porque si no nos desviaríamos.

En algún lado escuche la frase: Ora como si todo dependiera de Dios y esfuérzate como si todo dependiera de ti.

(Te necesito hoy, el ayer ya paso y mañana no vendrá, quiero hoy vivir para ti, solo para ti, este lunes pueda ser el día que te agrade, el día que haga tú voluntad, no tengo más, te lo entrego, pero lo primero que necesito es Tú Presencia, si tu no vas conmigo no iré, no quiero solamente tu bendición, quiero tu aprobación y tu compañía, quiero vivir este lunes cerca de Jesús)

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