La Mirada del Alma :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

La Mirada del Alma

Heb 12:2  puestos los ojos en Jesús,  el autor y consumador de la fe

Si uno comienza a leer la Biblia como si fuera un nuevo, sin prejuicios comenzará a comprender, a ver algunas verdades que destacan, son principios espirituales con que Dios ha tratado con los hombres, principios que se reflejan el a vida de los que nos precedieron, hombres “movidos por el Espíritu de Dios”.

Uno de estos principios es la FE, nadie que haya oído o leído la Palabra,

Heb 11:6a  Pero sin fe es imposible agradar a Dios,

Sin fe no podemos llegar a ningún lugar, sin fe no alcanzamos ninguna cosa, sin fe no nos podemos acercar a Dios, sin fe no hay perdón de pecados, etc. Sin fe no tenemos vida espiritual.

Si la fe es algo imprescindible en la vida cristiana, algo imprescindible en la búsqueda de Dios, entonces es natural que nos aseguremos si tenemos ese don.

Vienen las inevitables preguntas:

¿Qué es fe?, ¿Tengo fe?

Lo típico es:

Creer una promesa, aceptar lo que Dios dice, reconocer la verdad de la Biblia y actuar conforme a ella, experiencias de fe, y la mayoría salimos casi como entramos, con las mismas preguntas, debe haber algo mejor que eso.

La Biblia no hace ningún esfuerzo para definir la fe,  aparte de Hebreos 11:1, no hay otra definición sino de una manera práctica, funcional, toda la Biblia nos muéstrala fe en acción, Jesús siempre que habla de la fe nos muestra como actúa, lo que produce, se nos dice también de donde viene y como viene, Tomas de Kempis dijo: “Prefiero ejercer la fe antes que definirla”

 

Vamos a ver lo que se siente, como es la fe en acción.

Núm. 21:6  Entonces Jehová envió contra el pueblo unas serpientes venenosas  que mordían al pueblo,  y así murió mucha gente de Israel.

Dios ordenó a Moisés que hiciese una serpiente de bronce, enroscada en un poste en medio del campamento, de modo que cualquiera pudiera verla.

Núm. 21:8-9 “Hazte una serpiente ardiente y ponla sobre una asta;  cualquiera que sea mordido y la mire,  vivirá”. Y cuando alguna serpiente mordía a alguien,  este miraba a la serpiente de bronce y vivía.

Jesús también explica como el hombre puede ser salvo, usa la misma ilustración.

Joh 3:14-14  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,  así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree no se pierda,  sino que tenga vida eterna.

Ahora miremos bien, las palabras MIRAR y CREER son sinónimos, nombres de una misma cosa, la palabra MIRAR del antiguo testamento tiene idéntico significado que la palabra CREER.

Mirar la serpiente es creer en Cristo

Pero tenemos que tener en cuenta que los israelitas tenían que mirar con los ojos físicos mientras que los creyentes del nuevo testamento deben creer con su corazón. La conclusión es que la fe es la mirada del alma que se dirige a un Dios Salvador.

Así se puede comprender:

Psa 34:5  Los que miraron a él fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados.

Psa 123:1-2 A ti alcé mis ojos,  a ti que habitas en los cielos. Como los ojos de los siervos miran la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva, la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Jehová, nuestro Dios, hasta que tenga misericordia de nosotros.

Mat 14:19 levantando los ojos al cielo,  bendijo   y partió y dio los panes a los discípulos

Jesús siempre enseño que podía hacer lo que hacía porque siempre tenía puesta su mirada interior en el Padre.

Joh 5:19-20 –De cierto,  de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo,  sino lo que ve hacer al Padre.  Todo lo que el Padre hace,  también lo hace el Hijo igualmente, porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que él hace;

Regresemos  al texto inicial:

Heb 12:2  puestos los ojos en Jesús,  el autor y consumador de la fe

Pablo ilustra la vida cristiana como una carrera, una maratón y nos dice que la corramos con los ojos puestos en Jesús, esto nos enseña que la fe no es un acto que realiza una sola vez, sino una actitud continua del corazón que se mantiene mirando a Dios.

Creer, es entonces, dirigir la atención de nuestro corazón hacia Cristo y nunca dejar de mirar por el resto de nuestra vida. Al principio es difícil, pero con la práctica y la constancia se hace más fácil, cuando aprendemos a mirar lo precioso de Jesús.

Podemos distraernos a veces, pero al haber confiado en El, cada vez que nuestro corazón se desvía, que nuestra mirada se distrae sentiremos el fuerte deseo de regresar a Su Amor, a Su Seguridad.

La fe es la virtud que menos piensa en sí misma, por su propia naturaleza no está consciente de sí misma, es como un ojo, el ojo lo mira todo excepto a sí mismo, mientras miramos a Dios no podemos vernos a nosotros mismos.

Vivimos mirándonos, tratando de purificarnos, mirar nuestros errores, y cada vez nos frustramos más, solo conseguimos fracasos, pero cuando ponemos la mirada en Jesucristo encontramos alivio, descanso, paz  y mientras miramos a Jesús suceden en nosotros los cambios que tanto buscábamos porque Dios está dentro de nosotros obrando, poniendo el querer como el hacer por su buena voluntad.

La fe por sí sola no tiene poder, el poder depende de aquel en quien ponemos la fe.

El origen del pecado es cambiar de lugar nuestra mirada de Dios hacia nosotros, aun los ángeles pueden perder de vista a Dios.

Isa 14:14  sobre las alturas de las nubes subiré y seré semejante al Altísimo.

Al levantar nuestros ojos a Dios podemos estar seguros de hallar una mirada amistosa,

Psa 34:15  Los ojos de Jehová están sobre los justos y atentos sus oídos al clamor de ellos.

Pues bien, si la fe es levantar la mirada que el corazón a Dios y dicha mirada no es más que levantar la atención del alma, los ojos del alma para qué se encuentren con los ojos de Dios, se entiende que esto es muy fácil, Dios siempre hace fácil el desempeño de las cosas vitales y las pone al alcance de los débiles y pobres como nosotros.

Simplicidad: nos libra de toda religiosidad, cualquiera puede levantar la atención de su corazón a Dios, no importa la situación.

No importa el lugar donde estamos,

No importa el momento,

Este es el secreto de los santos, muchos lo practican inconscientemente pero si tenemos conciencia de esto podemos ejercitarnos en este acto del corazón, practicar el hábito de mirar a Dios.

No quiero dar la impresión que las disciplinas espirituales no son importantes.

La oración privada debe ser practicada por todo cristiano

Largos periodos de lectura de la Biblia y meditación purificaran nuestra vista interior

El venir a la iglesia nos mantiene en comunión con el cuerpo de Cristo

El servicio a Dios permite que lo recibido se multiplique

Pero en el fondo estas cosas deben ser hechas con su verdadero significado, deben realizarse con la actitud de mirar a Dios. Un nuevo par de ojos deben desarrollarse dentro de nosotros, capacitándonos para mirar a Dios mientras nuestros ojos físicos siguen mirando el mundo.

100 pianos sintonizados con un mismo afinador estarán afinados entre sí.

Cuando hayamos adquirido el hábito de mirar interiormente a Dios nos sentiremos llevados a un nivel espiritual más alto, de acuerdo a las promesas de Dios, estaremos en la presencia de Dios aun en nuestras actividades cotidianas.

(Extracto del libro: La Busqueda de Dios, Autor: A. W. Tozer)

 

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