La búsqueda de Dios :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

La búsqueda de Dios

Dios es una persona, aun con su divina naturaleza, piensa, oye, tiene deseos, alegrías, sentimientos, amor, sufrimientos. Dios se comunica con nosotros por medio de nuestra mente, nuestra voluntad y nuestras emociones. Conocer a Dios es una experiencia, no es un conocimiento abstracto, podemos saber mucho de una persona y no conocer a la persona, es una experiencia.

Excepto por nuestros pecados nosotros somos en pequeño lo que Dios es en grande, cuando estamos en pecado estamos muertos a nuestra relación con Dios, no podemos relacionarnos con El, es necesario un nuevo nacimiento, pero esto no es el final del proceso, sino solo el principio.

Busca a Dios, solo por lo que Él es, esta es la obra del alma que más le agrada a Dios. Dios es infinito, el haber hallado a Dios y seguir buscándole es una gran paradoja de amor.

Moisés se valió de que ya conocía a Dios para pedirle más:

Exo 33:13  Pues bien,  si he hallado gracia a tus ojos,  te ruego que me muestres ahora tu camino,  para que te conozca y halle gracia a tus ojos;  y mira que esta gente es tu pueblo.

Luego fue más atrevido:

Exo 33:18  Entonces dijo Moisés:   –Te ruego que me muestres tu gloria.

David también ardía en deseos de conocerle:

Psa 42:1  Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, Dios,  el alma mía.  Mi alma tiene sed de Dios,  del Dios vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?

Pablo dijo que el más grande deseo de su corazón era conocer a Jesús:

Php 3:8  Es más,  todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús,  mi Señor.  Por él lo he perdido todo,  y lo tengo por estiércol,  a fin de ganar a Cristo.

El propósito es estimular en ustedes el deseo de buscar a Dios hasta hallarlo, si no sentimos deseos ardientes de verle, Él no se manifestará. La escasa búsqueda, la poca experiencia personal, como imitamos al mundo, todo indica el conocimiento superficial de Dios.

El origen de toda búsqueda

Lo primero es que Dios nos llame a un encuentro con Él. Antes que el hombre pueda pensar bien de Dios debe haber una iluminación interior, él es quien causa anhelos, búsquedas, vigilias, oraciones.

Joh 6:44 Nadie puede venir a mí,  si el Padre,  que me envió,  no lo atrae;

Dios es previo pero el hombre debe salir en búsqueda de Dios, esa es nuestra respuesta a su llamado. No se puede conocer a una persona con un solo encuentro, solo con el tiempo y el trato se logra el conocimiento de una persona, igual con Dios.

Joh 17:3  Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,  el único Dios verdadero,  y a Jesucristo,  a quien has enviado.

Nuestra respuesta

Psa 27:8  Mi corazón ha dicho de ti: “Buscad mi rostro”. Tu rostro buscaré,  Jehová;

Dios pone un querer, y Dios nos ayuda a hacer, pero no debemos confiarnos de ellos porque nuestra respuesta es la que hace la diferencia, este anhelo esta receptividad es un don que como todo don debe ser cuidado, cultivado y acrecentado para alcanzar el propósito para el que nos ha sido dado.

Esto es lo que nos falta, ahora es lo necesario para ti y para mí. La verdad es que queremos emplear métodos mecánicos para nuestra relación con Dios, lo queremos como el Facebook, vamos, nos conectamos cuando queremos, tenemos un resumen de las actividades y opinamos si queremos y cerramos la sesión. No funciona así. Los resultados son vidas cristianas superficiales, rutinas, religión.

Como buscar a Dios: La Mirada del Alma

Heb 11:6  Pero sin fe es imposible agradar a Dios,  porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan.

¿Qué es fe?, ¿Tengo fe? Tomas de Kempis dijo: “Prefiero ejercer la fe antes que definirla”

Núm. 21:6  Entonces Jehová envió contra el pueblo unas serpientes venenosas  que mordían al pueblo,  y así murió mucha gente de Israel.

Dios ordenó a Moisés que hiciese una serpiente de bronce, enroscada en un poste en medio del campamento, de modo que cualquiera pudiera verla.

Núm. 21:8-9 “Hazte una serpiente ardiente y ponla sobre una asta;  cualquiera que sea mordido y la mire,  vivirá”. Y cuando alguna serpiente mordía a alguien,  este miraba a la serpiente de bronce y vivía.

Jesús también explica como el hombre puede ser salvo, usa la misma ilustración.

Joh 3:14-14  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,  así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree no se pierda,  sino que tenga vida eterna.

Ahora miremos bien, las palabras MIRAR y CREER son sinónimos, nombres de una misma cosa, la palabra MIRAR del antiguo testamento tiene idéntico significado que la palabra CREER.

Mirar la serpiente es creer en Cristo


Pero tenemos que tener en cuenta que los israelitas tenían que mirar con los ojos físicos mientras que los creyentes del nuevo testamento deben creer con su corazón. La conclusión es que la fe es la mirada del alma que se dirige a un Dios Salvador. Así se puede comprender:

Psa 34:5  Los que miraron a él fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados.

Psa 123:1-2 A ti alcé mis ojos,  a ti que habitas en los cielos. Como los ojos de los siervos miran la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva, la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Jehová, nuestro Dios, hasta que tenga misericordia de nosotros.

Jesús siempre enseño que podía hacer lo que hacía porque siempre tenía puesta su mirada interior en el Padre.

Joh 5:19-20 –De cierto,  de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo,  sino lo que ve hacer al Padre.  Todo lo que el Padre hace,  también lo hace el Hijo igualmente, porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que él hace;

Creer, es entonces, dirigir la atención de nuestro corazón hacia Cristo y nunca dejar de mirar por el resto de nuestra vida. Al principio es difícil, pero con la práctica y la constancia se hace más fácil, cuando aprendemos a mirar lo precioso de Jesús.

Pues bien, si la fe es levantar la mirada que el corazón a Dios y dicha mirada no es más que levantar la atención del alma, los ojos del alma para qué se encuentren con los ojos de Dios, se entiende que esto es muy fácil. Este es el secreto de los santos, muchos lo practican inconscientemente pero si tenemos conciencia de esto podemos ejercitarnos en este acto del corazón, practicar el hábito de mirar a Dios.

Las disciplinas espirituales son importantes, pero en el fondo estas cosas deben ser hechas con su verdadero significado, deben realizarse con la actitud de mirar a Dios

  • La oración privada debe ser practicada por todo cristiano
  • Largos periodos de lectura de la Biblia y meditación purificaran nuestra vista interior
  • El venir a la iglesia nos mantiene en comunión con el cuerpo de Cristo
  • El servicio a Dios permite que lo recibido se multiplique

Un nuevo par de ojos deben desarrollarse dentro de nosotros, capacitándonos para mirar a Dios mientras nuestros ojos físicos siguen mirando el mundo.

Bibliografia:

  • La busqueda de Dios – A. W. Towzer
  • En la busqueda de Dios – Tommy Tenney

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