A la mitad de la noche :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

A la mitad de la noche

¿Tendrás misericordia de mi?, perdón por mi incredulidad, tú lo sabes todo, tu sabes que te amo, me es tan difícil creerte a veces, a pesar de oír clara tu voz, mi corazón pregunta ¿tendrás misericordia de mi?

A veces es muy fácil seguirte el paso, ¡a veces parece tan difícil!, si estoy sentado frente a este computador es, no lo sé, inercia,  una sensación de impotencia, escapismo o la gracia de Dios actuando en mí, lo que sí sé, es que no soy yo, si fuese por mi lo dejaría todo, huiría, lejos, a Tarsis, donde no me alcanzaras, donde podría dormir en paz, donde no tendría que preocuparme más, perdón, pero me siento muy mal, y en mi corazón solo hay sal y arena, estas palabras las escribo mientras tu dulce voz me dice: “Aquí estoy, no temas, solo confía en mí”, pero esta es la medida del corazón del hombre, el mejor de nosotros no es superior al terco Jonás, ya lo dijo Elías, “no soy mejor que mis padres”.

Rom 9:10-13  Pero no solo esto,  pues también Rebeca concibió de un solo hombre,  de Isaac nuestro padre. No habían aún nacido,  ni habían hecho aún ni bien ni mal (para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciera,  no por las obras sino por el que llama), cuando Dios le dijo a Rebeca:”El mayor servirá al menor”. Como está escrito: “A Jacob amé,  mas a Esaú aborrecí”.

A veces escuchamos predicas, charlas acerca de por qué Jacob le ganó a Esaú, acerca de cómo Esaú menosprecio la primogenitura y como Jacob luchó, porque anhelaba la bendición, una y otra vez, cada predicador busca demostrar el porqué sucedió esto, cuáles fueron las diferencias en la actitud, el carácter, el corazón, y una y otra vez me quedo con la insatisfacción, la sensación que el predicador juzga según su condición, no dice toda la verdad…

A veces dicen: es que Dios lo ve todo, vio el futuro, vio el corazón de Jacob, vio como seria Esaú y por eso es que está escrito lo que está escrito en este pasaje, “A Jacob amé,  mas a Esaú aborrecí”, queremos ignorar, el corazón del hombre, aun del hombre de Dios lucha con todas sus fuerzas para no escuchar, para no quedar a merced de la voluntad de otro, ni siquiera de Dios, pero el pasaje es claro, dolorosamente claro.

“No habían aún nacido,  ni habían hecho aún ni bien ni mal”, este pasaje dice, y eso es lo que dice, que Dios escogió a Jacob porque así lo quiso, no hubo nada, ninguna acción, ningún rasgo de carácter, ningún pensamiento, nada que pudiera hacer Esaú, nada que hizo Jacob, que influyó en esta decisión, Nada.

Es un pasaje temible, porque nos sentimos desprotegidos, desnudos, incapaces, delante de Dios, un Dios absolutamente soberano, un Dios no domesticado, al cual no podemos obligar, un Dios absolutamente libre.

Soberanía, es un atributo de Dios, Dios es Soberano

A. W. Tozer dice, y en estas circunstancias es más claro todavía:

“¿Quién no te habría de temer. Señor Dios de los ejércitos, altísimo y muy terrible? Porque solo tú eres Señor. Tú has hecho el cielo y el cielo de los cielos, la tierra y cuanto hay en ella y en tu mano está el alma de toda cosa viviente. Tú te sientas como rey sobre el diluvio; sí, tú te sientas como rey para siempre. Tú eres un gran rey sobre toda la tierra. Tú estás vestido de fortaleza; el honor y la majestad se hallan ante ti. Amén.”

Cuando no estoy en situaciones difíciles me olvido de esta gran verdad, Dios es Dios, nadie lo puede obligar, todo lo que hace lo hace por pura gracia, gracia inmerecida, absolutamente no ganada.

Y vienen las preguntas, la primera puede sonar a herejía y tal vez lo sea, y pido perdón por hacerla, pero necesito una respuesta, no puedo evitarla, prefiero sacarla del corazón a guardarla…

¿Soy  Jacob o soy Esaú?, ¿Qué tienes para mí?

Para tener una respuesta necesito oír tu voz, necesito fe, no la fe que produce el hombre, sino la fe que Tu produces en el hombre, pero hoy me acerco a ti, sinceramente, tal vez no me quieras responder, tal vez yo no quiera escuchar la respuesta, pero de todas maneras, hasta aquí me has traído y la pregunta queda delante de ti, ¿me escogiste a mi?

Selah

¡Quien tuviera la fe para nunca preguntarse esto!

Pero soy pobre, desvalido, hombre, hijo de hombre, no soy mejor que mi padres, no soy suficiente para esto; y como aquel padre que trajo a su hijo enfermo y nadie lo pudo ayudar, así vengo a ti, lo único que tengo para decirte no tiene sentido, pero es lo único que tengo, ¡Sí creo!  ¡Ayúdame en mi poca fe!

Rom 9:14-16  ¿Qué concluiremos? ¿Acaso es Dios injusto? ¡De ninguna manera!

Es un hecho que a Moisés le dice: “Tendré misericordia de quien yo tenga misericordia;  y me compadeceré de quien yo me compadezca.” Por lo tanto,  la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios.

No me importa si me regañas, si me reprendes, si me llamas “generación perversa”, “hombre de poca fe”, “¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes?  ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos?”, te lo ruego, no te vayas, sopórtame toda mi vida, cámbiame, pero no me abandones, no te rindas a mí, quiébrame, presiona un poco más y yo me rendiré a ti… Te necesito Jesús, tu eres mi única esperanza… ¡QUEDATE!

A veces no siento que necesite la misericordia, pero hoy necesito que me abraces fuerte, sin preguntas, sin respuestas, solo abrázame…

Mar 9:2-27 –¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?  –le preguntó Jesús al padre.  –Desde que era niño –contestó– Muchas veces lo ha echado al fuego y al agua para matarlo.  Si puedes hacer algo,  ten compasión de nosotros y ayúdanos.–¿Cómo que si puedo?  Para el que cree,  todo es posible.

–¡Sí creo!  –exclamó de inmediato el padre del muchacho–.  ¡Ayúdame en mi poca fe!

Al ver Jesús que se agolpaba mucha gente,  reprendió al espíritu maligno.  –Espíritu sordo y mudo –dijo–,  te mando que salgas y que jamás vuelvas a entrar en él. El espíritu,  dando un alarido y sacudiendo violentamente al muchacho,  salió de él.  Éste quedó como muerto,  tanto que muchos decían:”Ya se murió.” Pero Jesús lo tomó de la mano y lo levantó,  y el muchacho se puso de pie.

 

(3h33 am, Lucas estaba con fiebre otra vez, se levantó Rossana a darle Tempra y ponerle paños de agua en la frente, en mi corazón se mesclan ira, temor, fe, dolor, no quiero volverme a dormir, aunque estoy cansado y triste, vengo a ti, solo tú puedes despejar mi vida, porque Tú serás mi luz, descansare en ti, a veces pienso, ojala hoy me atreva, en proclamar ayuno permanente, hasta que Tú pongas en orden mi vida, hasta que caigan todas las cadenas, hasta que se me acaben las fuerzas, viva o muera, hasta ver tu rostro…)

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