Compasión :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

Compasión

¿Cómo está mi corazón? hace 2 días mi hermano me comunico que un primo de mi padre estaba muriendo en una clínica, joven, más joven que yo, con una vida bohemia propia de un artista, las preocupaciones y un trajín continuo habían dañado su salud y fue internado por una ulcera la que se reventó, los médicos lo intervinieron pero consecuencia de la operación tuvo una embolia, el resultado es que su cerebro dejo de funcionar, cuando me contaron él ya no daba señales de actividad cerebral y la única opción era desconectarlo, pero esperarían  48 horas para hacerlo.

¿Cómo está mi corazón? confieso que esa es mi medida, la dureza de mi corazón atestigua por mí, en esos 2 días teniendo la oportunidad de orar, ayunar, interceder, no lo hice, me dedique a mis asuntos, aun sabiendo la tragedia que se estaba viviendo, el dolor terrible, la necesidad de un milagro, que Dios le diera una nueva oportunidad, tal vez estaban al alcance de una oración pero yo de manera egoísta no le dedique tiempo…

Así esta a veces mi corazón y sospecho que la mayoría de nosotros en gran parte del tiempo somos solo fachada, como dijo Jesús, sepulcros blanqueados, en lo secreto, cuando nadie nos ve, allí, vemos la medida de quienes somos, no todos y no siempre, pero debo ser valiente y admitir lo poco que me importa el bienestar de los demás, la dureza de mi corazón.

No así Pablo, gracias a Dios por los Pablos de todo el mundo, donde la compasión ha echado raíces, donde el corazón de un hombre late y siente al ritmo del corazón de Dios.

Rom 9:1-3 Verdad digo en Cristo,  no miento,  y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón, porque deseara yo mismo ser anatema,  separado de Cristo,  por amor a mis hermanos,  los que son mis parientes según la carne;

¡Cuánta gente alabando un sábado o un domingo en la iglesia!

¡Cuán poca gente orando en los hospitales!

¡Casi ninguno de nosotros vendemos lo que tenemos, lo damos a los pobres y seguimos al Maestro!

Necesitamos cambiar, necesitamos ser más que hermanos de nombre, cristianos de apodo, religiosos, fariseos del siglo 21, necesitamos una transformación de corazón, que diferencia con ese hombre pequeño y con problemas de la vista, con apariencia despreciable llamado Pablo, el sí pudo decir “estoy diciendo la verdad, no miento. Además, mi conciencia, guiada por el Espíritu Santo, me asegura que esto es verdad”, lo dijo no de palabras para fuera, lo dijo con su vida, lo demostró, a nadie le quedó duda que era así, ni siquiera a Pablo mismo, tenia compasión, si algo necesita este mundo, es un corazón compasivo, verdaderamente compasivo, que no vea lo suyo, 100 de estos llenarían la tierra con el evangelio completamente, necesito crecer en la verdadera compasión, el verdadero amor.

El mismo Pablo dijo:

1Co 13:1-3  Si hablo las lenguas de los hombres y aun de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Y si tengo el don de profecía, y entiendo todos los designios secretos de Dios, y sé todas las cosas, y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. Y si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y aun si entrego mi propio cuerpo para tener de qué enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve.

No quiero ser más un metal que resuena, no quiero ser más un platillo que hace ruido, no quiero ser nada, quiero compasión, la verdadera compasión, el verdadero amor…

Rom 9:2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.

David Wilkerson le puso nombre “un llamado a la angustia”, nada es permanente, nada es verdadero en la obra de Dios si no es con angustia, si no es con gran tristeza, si no es un quebranto continuo de corazón, no un quebranto falso, no lagrimas de cocodrilo, a veces nos volvemos expertos en llorar, tenemos un tiempo de oración y creemos que un par de lagrimas falsas nos hacen héroes de la fe, salimos felices de haber podido llorar… los actores de telenovelas también lloran.

Gran tristeza, ¿Quién quiere gran tristeza?, dolor de corazón, ¿Quién quiere dolor de corazón?, de esto Dios tiene mucho para darnos, pero casi nadie lo pide; buscamos alcanzar nuestros sueños, ver promesas hechas realidad, conquistar bendiciones, alcanzar el éxito, como dice la cancioncita, “yo creo que contigo tendré lo que yo sueño…” esa es la medida de nuestro cristianismo la mayor parte del tiempo, un cristianismo barato, que se puede comprar con dinero…

Algunos de nosotros, me incluyo, muchas veces predicamos a Cristo por envidia, rivalidad, interés, religiosidad, y otros con buena voluntad y la misma Biblia lo dice, que por pretexto o por verdad Cristo es anunciado, aun lo vil del corazón fue instrumento y aun lo es para llevar la verdad.

¿A quién voy a enviar?, ¿Quién será nuestro mensajero? Dios necesita verdaderos cristianos, que como Moisés digan “nos salvas a todos o todos perecemos” verdaderos obstáculos para la justa ira Dios, verdaderos cristianos con el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús.

¿Cómo está mi familia? mucha veces nos creemos súper espirituales porque predicamos, dirigimos, lideramos, a otros, a muchos…, pero Pablo se preocupó, no solo eso, lo intento, no solo eso, lo sufrió en carne propia, pero no por ministerio, sino por sus hermanos en la sangre, los cercanos, los próximos, SU PROJIMO, la familia, los que más lo odiaron, los que más lo persiguieron, los que finalmente lo mataron, nunca Pablo los dejó, siempre regresó a ellos por amor, y ¿cómo esta mi familia? y ¿cómo está tu familia?

¿Siervos de Dios? el verdadero siervo es despreciado por los hombres, desechado, hombre de dolores, experimentado en quebrantos, esa es la medida, ese el obrero aprobado que Dios, desesperadamente necesita…

¿Quiero ser ese siervo? necesitamos rogar que se cumpla en nosotros lo dicho por Joel:

Eze 11:19  Y les daré otro corazón y pondré en ellos un nuevo espíritu;  quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne y les daré un corazón de carne…

(Cada capítulo es un desafío de fe, confiar en que tú me ayudaras, me guiaras, a veces me siento tan seco, tan falto de palabras, otras veces siento que fluyen, como ríos, mi copa rebosa, pero al final todo depende de ti, a ti me entrego, en tus manos está mi pobre tiempo, como pan en tus manos puede ser multiplicado,  mis ojos solo en ti fijaré y mi corazón guardaré, no dejes de guiarme, porque Tú, solo Tú eres mi confianza Jesús)

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