La Justicia de Dios :: Fortaleza: jóvenes cristianos quito ecuador Jorge y Rossana Briceño

La Justicia de Dios

(Que difícil se me ha hecho empezar otro capítulo, un poco de temor, un poco de pereza, me parece tan largo en camino a recorrer… A este paso pareciera que nunca acabare, mil kilómetros y apenas unos pocos y tambaleantes pasos, recordé el proverbio japonés que dice “un camino de mil millas comienza con un solo paso” y la voz de mi mama que dice “no hay fecha que no se cumpla”.

Tuve la tentación de empezar otro libro, otro tema, mi esposa me recomendó Proverbios (tal vez piensa que estoy un poco falto de sabiduría, y creo que no se equivoca) pero si un texto o un libro o cualquier porción de la Palabra de Dios te agarran por el cuello y te dicen “no me dejes, aquí estoy” y se meten en tu mente y no te dejan en paz, entonces, Spurgeon dice “es muy probable que Dios te este hablando”, así que allí vamos, ojala el caminar sea más firme, las ideas más claras, la luz más fuerte, la gracia más abundante, eso depende de Él, pero hare lo mío, seguiré caminando… háblame otra vez, voz de Jehová, la misma voz que hizo la luz, que separo las aguas de las aguas, vuelva a hablarme, “ponte en pie hijo de hombre”, y pueda decir de nuevo “vi al Señor alto y temible…”)

La justicia del hombre

Rom 2:1  Por lo cual no tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas, pues al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque tú que juzgas practicas las mismas cosas.

No hay excusa, es triste pero es la verdad, nadie tiene excusa, no puedo decir no lo sabía, porque si lo sabemos, en lo profundo del corazón del hombre, más allá de sus pensamientos, más allá de sus sentimientos, más allá de sus instintos, más allá del subconsciente, donde la sabiduría humana no llega, allá donde los científicos se preguntan si existe o no el alma del hombre, allá, donde David dijo un abismo llama a otro abismo… allá sabemos que El existe, allí se desbaratan nuestras excusas, todas.

El conocimiento de que Dios existe empieza desde el vientre de una madre, el hijo de Elizabeth lo supo y salto de alegría en el vientre, el recuerdo del Edén sigue en nuestros genes, la belleza corrompida aun es belleza, el amor humano aun tiene rastros del amor celestial y siempre existe el día en que nos dicen “NO” y nosotros tomamos la opción de hacerlo, sabiendo que está mal… no existe oh excusa hombre

Quienquiera que seas, seas negro o blanco, hayas nacido en la miseria o tu cuna sea de plumón, mujer u hombre, joven o anciano, ecuatoriano, ingles, esquimal o zulú, sabio o analfabeto, hijo de la talidomida o hijo del viento, no tengo excusas ante ti…

¿Como será ese día, el día del juicio?, fantasiosamente uno se imagina una gran pantalla donde pasan todas las escenas de tu vida, mientras la voz del narrador es la tuya propia, revelando por los altoparlantes tus pensamientos, las intenciones del corazón, pero creo que más bien debe ser un conocimiento instantáneo, perfecto y total de toda tu vida… no habrá excusa, no saldrán palabras de la boca diciendo “no sabía”, simplemente sabremos cómo vivimos…

Tú que juzgas, me ha sido dada la capacidad de juicio, puedo diferenciar, un pequeño ya tiene juicio, otra cosa es que lo pierda, a veces hasta acabar ciego, sin prácticamente poder diferenciar lo bueno y lo malo…

Tengo la malísima costumbre de ver mis errores en los demás, ¿me cae alguien antipático? Casi siempre es porque yo me porto antipático, me molesta en otros lo que en mi mismo me molesta y es verdad, pero me escondo tras una apariencia, una fachada… no debería ser así, solo me pongo el lazo en el cuello

Creo que la mejor forma de actuar en esto es ver a los demás un poco como fuerzas de la naturaleza, cosas que no puedo controlar y están allí y Dios las permite con quien sabe qué razón, así no me pongo a juzgar sino que puedo aprovechar para crecer, al final donde más tengo el control, que no es mucho es en mi propio corazón.

“Fariseo, ciego, guía de ciego”, frasecita fuerte que quisiera decírsela de vez en cuando a alguien, pero cada vez que la pienso me duele el corazón, creo que eso solo lo puede decir Dios sin sentirse culpable… al final el culpable termino siendo invariablemente yo y sin excusa…

Rom 2:2  Sabemos que el juicio de Dios justamente cae sobre los que practican tales cosas.

Sabemos, no ignoramos sabemos, todos que si hacemos algo malo, esto traerá juicio y castigo, sin embargo las practicamos, deberíamos sentarnos y hacer una lista, con la conciencia dispuesta, de que practicas nuestras no agradan a Dios, porque la clave del versículo es “practican”, no está hablando del imprudente que se estrello en una curva corta el pecado sino aquel que repite su acción hasta la practica…

A propósito, creo que todos llevamos consecuencias de nuestros actos, cristianos, musulmanes o ateos, todos, siempre hay consecuencias, para cada acto, bueno o malo, es una ley de justicia… tan universal y general como la gravedad…

24-11-2011

Rom 3:1  Entonces,  ¿qué se gana con ser judío,  o qué valor tiene la circuncisión? Mucho,  desde cualquier punto de vista.  En primer lugar,  a los judíos se les confiaron las palabras mismas de Dios.

El conocer la Palabra de Dios tiene mucho valor, sabes que es lo correcto, sabes cómo debes actuar, conoces el camino, entonces ¿Qué me falta? FE. Para poder poner en práctica, para vivir la Palabra de Dios se necesita fe, creer, no solo que es cierta sino creer en la bondad, el poder y la fidelidad del Dador a Su palabra.

Rom 3:3  Pero entonces,  si a algunos les faltó la fe,  ¿acaso su falta de fe anula la fidelidad de Dios? ¡De ninguna manera!  Dios es siempre veraz,  aunque el hombre sea mentiroso.  Así está escrito: “Que seas tenido por justo en tus palabras,  y que triunfes cuando te juzguen.”*

Nuestra falta de fe no invalida las promesas ni altera la naturaleza de Dios, sigue siendo el mismo y su palabra sigue siendo verdad, pero entonces ¿si por nuestra falta de fe no alcanzaremos las promesas, entonces como se puede decir que su Palabra es verdad?

Casi todas las promesas de Dios tiene un condicionante, inclusive los juicios de Dios, está en nuestra mano escoger que recibiremos, especialmente si ya conocemos la Palabra

Cree en el hijo y recibe su sacrificio y alcanzaras misericordia

Rom 3:5  Pero si nuestra injusticia pone de relieve la justicia de Dios,  ¿qué diremos?  ¿Qué Dios es injusto al descargar sobre nosotros su ira?  (Hablo en términos humanos.) ¡De ninguna manera!  Si así fuera,  ¿cómo podría Dios juzgar al mundo?

Dios no es injusto, lamentablemente tenemos una mentira arraigada que merecemos algo, que es una injusticia que Dios tenga misericordia de unos y no de otros, pero la misma palabra dice que todos hemos pecado y que somos culpables de juicio, y la misericordia no es algo que merecemos, es no recibir lo que merecemos.

Ahora para alcanzar misericordia plena Dios ha puesto una sola condicionante, “CREE EN EL HIJO Y RECIBE SU SACRIFICIO Y ALCANZARAS MISERICORDIA”

Rom 3:7  Alguien podría objetar: “Si mi mentira destaca la verdad de Dios y así aumenta su gloria,  ¿por qué todavía se me juzga como pecador? ¿Por qué no decir: Hagamos lo malo para que venga lo bueno?”  Así nos calumnian algunos,  asegurando que eso es lo que enseñamos.  ¡Pero bien merecida se tienen la condenación!

Varias cosas,

Primero: Dios es glorioso, hagamos lo que hagamos la gloria de Dios no crece ni disminuye, solamente la hacemos o no relevante a los demás hombres, pero nuestros actos no modifican quien es Dios

Segundo: El juicio de pecador es previo a la misericordia y al perdón, no se puede perdonar a alguien que todavía no ha sido juzgado y en este mismo capítulo está escrito que todos somos culpables

Tercero: Es cuestión de corazón, un corazón que dice “Hagamos lo malo para que venga lo bueno” es un corazón que no quiere arrepentirse ni quiere perdón, ni busca gracia, ni le interesa la misericordia, lo único que quiere es escapar a las consecuencias de sus actos, un corazón contrito y humillado no es despreciado pero un corazón así solo encuentra condenación.

 

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